Ir al contenido principal

El bosque y las voces de la tierra



Hablaré de Tolimara y sin necesidad de recurrir a la imaginación de quienes relataron tan fantástico territorio. Si has logrado contemplar Tolimara deberás regresar presto al refugio: solo con el recuerdo disfrutarás de su incierta belleza, de la visión del bosque Montano, del valle y del mar en el límite de la visión, del azul rosado del atardecer, de los ríos de fuego arañando la selva y las rocas... No será sino esa visión última la que recordarás y transmitirás a quienes la desconozcan.
Pero deberás hablarles de aquello que no has visto o tus ojos e imaginación jamás comprendieron: la lava incandescente derramarse por las lomas, el bosque Montano ardiendo entre ríos de fuego, los chorros de crema gris acero solidificarse antes de estrellarse como cristales mágicos a tus pies, entre espumas y vahídos de la mente; el sol rojo confundido en nubes de ceniza con el clamor de la explosión final; el miedo sometido a la fuerza ajena y extraña...

(Mariano Arias, Imagina bosque imagina, Ediciones Trea , 2017).

Comentarios

  1. No se perquè però últimament publiques moltes dites de boscos, plantas etc... serà que et surt la vena de geòleg, petonets

    ResponderEliminar
  2. Potser sí, l'interès per la Natura continúa.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).