Ir al contenido principal

Meter los dedos en la sartén


D. H. Lawrence se oponía a los escritores que, como comenta en su Estudio de Thomas Hardy, "meten los dedos en la sartén". Con eso quería decir que una obra de ficción es un equilibrio de fuerzas con una vida propia misteriosamente autónoma, y que un autor no debía perturbar esa delicada consonancia intentando meter a la fuerza lo que se ha propuesto como objetivo. En su opinión, Tolstói había hecho justamente eso de un modo imperdonable al matar a su espléndida creación: Anna Karenina. Ese autor, al que Lawrence describe como un "Judas", se asustó ante la magnífica vida que había cobrado su heroína y demostró ser un cobarde al deshacerse de ella lanzándola bajo las ruedas de un tren. Los escritores que permitían que sus protagonistas se fueran a pique, a ojos de Lawrence, simplemente "traicionaban a la vida".

(Terry Eagleton, Cómo leer literatura. Ediciones Península, 2016). ,

Comentarios

Entradas populares

Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).