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Hombre nocturno

Troglodita, según Linneo

En la décima edición del Systema naturae (1758), de Linneo, al hablar del Homo sapiens su autor escribe al lado de sapiens, como sinónimo, la denominación de H. diurnus. Al parecer Linneo, como otros naturalistas de la época, creía que existía en algún lugar remoto de la Tierra otra especie antigua de Homo, crepuscular y cavernaria, que, entre otras características, era de baja estatura, piel muy blanca y pelo rubio corto y rizado. Esta criatura, decía Linneo, era "hija de la oscuridad que convierte el día en noche y la noche en día, y parece ser nuestro pariente más próximo". Linneo le puso el nombre de Homo troglodytes, u Homo nocturnus. Más tarde sería equiparado a un orangután. Para Armand Marie Leroi, autor de Mutantes. de la variedad genética y el cuerpo humano (2007), el hombre nocturno, "despojado de su vello corporal y de su hábitat cavernícola, no es más que un hombre albino corriente".

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Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).