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Entre las rocas y el mar

Aspecto del flysch de Zumaya

Los senderios del mar. Un viaje a pie (Acantilado, 2017), de María Belmonte, es un delicioso recorrido a lo largo de la costa vasca, por esta interfase donde confluyen las rocas, el mar y la vida; pero es también  un viaje sentimental y meditativo sobre nuestra propia existencia y el lugar que ocupamos en esta pequeña porción del planeta.
En el libro Belmonte reserva un papel relevante a la geología, lo que es de agradecer. Nos habla de los diferentes tipos de rocas que va encontrando, de estructuras geomorfológicas que modelan el paisaje y de restos fósiles, como los paramoudras de Jaizquibel: "concreciones silíceas formadas en torno a las trazas fósiles (icnofósiles) de gusanos marinos que vivieron en fondos arenosos hace cincuenta y cinco millones de años". La playa de Itzurun de Zumaya, con su espectacular flysch (finas capas de estratos alternando rocas duras y blandas) le suscita trascendentes pensamientos:
"Y mientras me alejaba de aquel majestuoso escenario se me ocurrió pensar que dentro de millones de años -casi un parpadeo a escala de tiempo geológico- todo lo que constituye nuestro mundo, incluidos nosotros los humanos, los sonetos de Shakespeare, los rascacielos de Manhattan, las pirámides, Santa Maria del Fiore, los teléfonos móviles, los residuos nucleares, los tigres y las ballenas, las luciérnagas..., todo estará reducido a unos estratos de roca de unos centímetros de espesor como lo está ahora la apacible época jurásica en la que medraron los dinosaurios".
Solo una pequeña correción. Hablando de la influencia de los Principles of Geology (1830-1833), de Charles Lyell, dice que se tradujo "al español, en 1838, por el geólogo Joaquín Ezquerra del Bayo". Ahora bien, desgraciadamente los tres tomos de los Principles nunca se tradujeron al español; lo que Ezquerra del Bayo tradujo de Lyell al español fueron los Elements of Geology (obra independiente de los Principles, en un solo tomo), y no fue en 1838 sino en 1847 (Elementos de Geología, Madrid, Imprenta de Don Antonio Yenes).

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OJOS PRIMITIVOS

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     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

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Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
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ceniza de Luna.

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