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En "norteamericano"


De entre todos los idiomas inventados a lo largo del tiempo (y no son pocos), uno de los más curiosos sin duda es el "norteamericano", debido a la imaginación del estadounidense James Y. Grevor, nacido en La Habana, de padre cubano y madre francesa, y residente en Estados Unidos desde 1933.
Grevor publicó Donne Quichotte. Retrato in North American (The Variegation Publishing Company, 1966), un librito en el que expone y ejemplifica la nueva lengua. En esencia, el norteamericano no es más que una trilingua, una mezcla de inglés, francés y español. (La pronunciación es la propia de cada palabra en su idioma de origen. En caso de duda la pronunciación francesa se indica, en la escritura, poniendo en mayúscula la letra final de la palabra, la pronunciación inglesa separeando la primera letra y la española separando la última).
He aquí un ejemplo tomado del inicio del mencionado libro:
"Por cierto soy el principio de algo con mi nacimiento mestizo and my two homelands. Por eso I shall be la coqueluche des coqueluches un jour. Estas memorias will do it. Since the o peration j'ai occupé my mornings avec des romans français and my afternoons with Spanish books that Henry, el factótum de la dueña, consigue para mí aux librairies. DE cette manière I have been reviving mi infancia and r ecollections of my mother tanto como las de la patria de mi juventud y disfruto del place r dE goûter la belle noveauté para mí de las lenguas latinas après veinte años de puro inglés."

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Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).