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Memorare Manila


     Pero la debacle llegó con la batalla de Manila, ya en pleno declive del Imperio del Sol Naciente, ante la presión de las tropas estadounidenses, australianas y de los propios filipinos sobre la capital de Filipinas.
      Luis García así me lo contó:
      -Hacia el día 7 de febrero de 1945, los estadounidenses empezaron a bombardear el sur de Manila. Y fue entonces cuando el general Yamashita ordenó al almirante Ibabuchi, encargado de las fuerzas japonesas en Manila, que evacuara Manila inmediatamente. Pero Ibabuchi hizo todo lo contrario. Abrieron todos los almacenes donde tenían todos los alimentos y las bodegas donde tenían  toda la cerveza. Y se emborracharon. Cuando estaban completamente borrachos, Inbabuchi les dijo: "¡A quemar Manila!".
     Había comenzado la sanguinaria batalla de Manila que se iba a saldar con unos cien mil nuertos en menos de un mes porque los japoneses tenían la orden de no rendirse. También contribuyeron a la destrucción las prisas del general Douglas MacArthur, porque quería una victoria rápida -deseaba desfilar victorioso con motivo de su sexagésimo aniversario- , y los aviones y la artillería estadounidense machacaron sobre todo el barrio histórico de Intramuros.

(Ramon Vilaró, Mabuhay. Bienvenidos a Filipinas. Ediciones Península, 2017).

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                                        x 7 = 999.999 (seis veces la cifra nueve).

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