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Tossa


(Fotografía de la cubierta: Xavier Miserachs)

"Tossa de Mar se transformaba, visiblemente. La marea bulliciosa subía más y más, impelida por una fuerza subterránea y ciclópea. La propaganda, deslumbrante artilugio, era cual una rueda que girase sin descanso, desde la salida a la puesta del sol. Hilos mágicos, tendidos en los mapas, sobre mares y continentes, marcaban la situación de la villa, orlada con el esquema de una rosa de los vientos. Una noria fantástica volteaba sus cangilones sobre el pueblecito hora tras hora. Giraba y giraba la rueda de los ditirambos. La esterlina y el dólar corrían ya de mano en mano y matemáticos indígenas establecían su casa de cambio en los bolsillos. 
Hormiguero hasta hacía poco en quierud, había entrado en actvidad. Los vecinos, sacudiendo el letargo invernal, retornaban de una vida sedentaria, incorporándose a la corriente impulsiva.  Era como si tras un proceso biológico hubieran llegado al mayor desarrollo para manifestarse en un preciso instante con todo su vigor."

(José Jurado Morales, La hora de anclar. Pareja y Borrás, Barcelona, 1959).  . 

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Entradas populares

Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).