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Velázquez Riera


Roberto Velázquez Riera fue un periodista, conocido por el pseudónimo de "Robín". En los años sesenta del pasado siglo dirigió el diario ovetense "La Voz de Asturias". Además de su labor periodística "Robín" fue un popular comentarista de radio y conferenciante. Destacó como comediógrafo,. Entre sus títulos: Parador nocturno, Pasaje para la felicidad y La noche humillada. Con su obra La cárcel de tedio llegó a finalista del Premio Lope de Vega.
Velázquez Riera también escribió novela, siendo Una calle en el Infierno su título más conocido. Dicha obra ganó el Premio Aramo y fue publicada en Oviedo por el editor Richard Grandío en 1962. La novela es una especie de Belle de jour, de Joseph Kessel. Julia, la protagonista, es una mujer que pertenece a una familia muy conservadora, extraordinariamente recatada y con novio formal al que no permite el más mínimo desahogo. De noche, sin embargo, se transforma en otra mujer, se maquilla, se viste llamativamente y se adentra en el Infierno, el barrio de peor reputación de la ciudad. Allí se convierte en la amante de "El Tigre", el rey de los bajos fondos.
La escritura de Roberto Velázquez Riera es ágil y funcional, y capta muy eficazmente los dos ambientes por los que transita la novela: el canalla y el de la pequeña burguesía. Al principio de la narración Julia se dice a sí imisma: "Tú naces y mueres todas las noches. Al amanacer no existirás. Eres hija de la oscuridad de la conciencia. Te agitas en un túnel negro." 

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Políticos mejores y peores

P. ¿Queres decir que toda política es un juego sucio y que se la debería dejar en manos de los sinvergüenzas? ¿Te unes a la banda de los que dicen que el mundo sólo de salvará por un cambio del corazón? ¿Es eso?

R. No. Sólo digo que hoy los políticos dependen del apoyo de las masas, y que en consecuencia son representativos del hombre medio de su país y de su tiempo, a veces un poco mejores, a veces algo peores. Si fueran mucho mejores o mucho peores, no tendrían éxito, porque jamás serían aceptados por las masas (...) Esto significa que si estás muy por encima de la media en comprensión y sensibilidad, es probable que no seas capaz de hacer mucho políticamente, en el sentido estricto de la palabra, porque no tardarás en verte obligado a hacer cosas en las que realmente no crees, lo que significa que en la práctica fallarás, pues es imposible hacer bien algo si no se cree totalmente en lo que se está haciendo...

(W. H. Auden, El prolífico y el devorador. Traducción de Horacio Vázquez…

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De Anaïs Nin a Nicolás Guillén, con un interludio musical.

En los diarios tempranos de Anaïs Nin, escritos en los años veinte, el apellido Madriguera aparece en varias ocasiones. Paquita y Enric Madriguera eran dos hermanos catalanes, músicos precoces y amigos del compositor hispanocubano Joaquín Nin Castellanos, padre de Anaïs y de Joaquín Nin-Culmell, compositor como su padre. Ambos se alojaron en varias ocasiones en casa de Anaïs. Paquita fue una reconocida pianista, que más tarde se casaría con el guitarrista Andrés Segovia. Enric era violinista y tras empezar una prometedora carrera como intérprete clásico, al llegar Estados Unidos se pasó a la música moderna con gran éxito. Al frente de su banda se hizo famoso como compositor de canciones y bailables de ritmos latinoamericanos, compitiendo en este ámbito con su compatriota Xavier Cugat. El figuerense había empezado su carrera profesional en La Habana, donde se había criado y formado también como violinista.
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