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París



“Como cualquier otra urbe, París ya no tiene nada de especial: ahí está su historia llena de héroes y delatores, sus recuerdos y sus novelas, sus canciones y sus poetas, sus zapatos de tacón y su miseria, su arte, sus cafés, sus patios y esa melé de medio mundo que pulula entre la arrogancia silenciosa de los ciudadanos más antiguos y el lujo que los sostiene. Pero apenas quedan ya parisinos que expliquen al visitante esta ciudad: solo resta ponerse una lente en cada ojo, desenfocar lo mirado e imaginar otros trazos y otros tactos para las calles y sus edificios, los muelles y gabarras, los parques y sus mujeres –quizás algunos hombres- y, sobre todo, entender el aire bruno que la envuelve bajo sus tejados, ese extenso lago de zinc, en días de frío que saben a mujer sola y a canción triste de Montmartre o a tango aún por escribir.”

(Javier Lasheras, Las mujeres de la calle Luna. LXIII Premio de Novela Ateneo Ciudad de Valladolid. Algaida, 2017).

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Entradas populares

Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).