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Jurado Morales

José Jurado Morales (1900-1991)

José Jurado Morales fue un escritor nacido en Linares (Jaén) y residente en Barcelona desde 1924. De profesión farmacéutico, cultivó con preferencia la poesía, con títulos como Nostalgia iluminada (1957), La voz herida (1966) y Sonetos de la mala uva (1971). Con Sombras anilladas (1962) ganó el Premio Ciudad de Barcelona de poesía, y quedó finalista del mismo con l novela La vida juega su carta (1961). Ejerció el periodismo cultural y la crítica literaria en periódicos y revistas, y creó los "Cuadernos del Azor".
La hora de anclar (1959) es una de sus novelas más logradas. Fue uno de los primeros títulos de la editorial Pareja y Borrás, creada, según los editores, "con el propósito de dar a conocer unos nombres que en ese difícil campo de la literatura que es la novela, constituyen una incógnita." La novela de Jurado Morales transcurre en Tossa de Mar, en una época en que todavía el turismo de masas y el desarrollismo no habían causado estragos. La novela tiene puntos de contacto con Los organillos (1962), de Henri-François Rey. Ambas se desarrollan en localidades de la Costa Brava, congregan a un puñado de personajes cosmopolitas y tiene lugar una tragedia que desencadena el desenlace. .
Conocí a Jurado Morales una vez en 1978. Mi amigo Pedro Ugalde acababa de sacar en Ediciones Rondas -de la que era director literario el autor de La hora de anclar- su poemario El libro de Jennifer. Yo había puesto prólogo al libro y fuimos a su casa a darle un ejemplar. Era todo un caballero, amable y educado. Con nosotros tuvo palabras de aliento. A mi me dijo que le había gustado mucho el prólogo. Era muy generoso.

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Entradas populares

Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).