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Dialogar

Guillermo Díaz-Plaja, 1909-1984)

Dialogar es necesario. Más que navegar. Más que vivir. La carencia de diálogo es una vieja lacra de la vida española. Digo dialogar, que no es lo mismo que enfrentar dos monólogos. Dialogar, que es un interloquio en el que cada locutor debe estar allí, tanto para expresar lo que quiere decir como para escuchar lo que los otros expresan.
Esta enfermedad española -la de la falta de diálogo- conduce a abismos tan pavorosos como el de imaginar que nuestra piel de toro está habitada por treinta millones de solitarios. La incapacidad de incomunicación -de comunión- es aterradora. Se produce un poco por aquella radical invalidez de la palabra que, siendo una, significa cosas diversas al pasar pot labios distintos.

(Guillermo Díaz-Plaja, Memoria de una generación destruida (1930-1936), Delos-Aymá, 1966).

Comentarios

  1. Viene de lejos la incapacidad para escuchar al otro. Monólogos estériles que alientan el enfrentamiento. Y no sé si el mal tiene cura.

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  2. Me temo que si tiene cura, tadavía no se ha encontrado.

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OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

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     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

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Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
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(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

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