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Dialogar

Guillermo Díaz-Plaja, 1909-1984)

Dialogar es necesario. Más que navegar. Más que vivir. La carencia de diálogo es una vieja lacra de la vida española. Digo dialogar, que no es lo mismo que enfrentar dos monólogos. Dialogar, que es un interloquio en el que cada locutor debe estar allí, tanto para expresar lo que quiere decir como para escuchar lo que los otros expresan.
Esta enfermedad española -la de la falta de diálogo- conduce a abismos tan pavorosos como el de imaginar que nuestra piel de toro está habitada por treinta millones de solitarios. La incapacidad de incomunicación -de comunión- es aterradora. Se produce un poco por aquella radical invalidez de la palabra que, siendo una, significa cosas diversas al pasar pot labios distintos.

(Guillermo Díaz-Plaja, Memoria de una generación destruida (1930-1936), Delos-Aymá, 1966).

Comentarios

  1. Viene de lejos la incapacidad para escuchar al otro. Monólogos estériles que alientan el enfrentamiento. Y no sé si el mal tiene cura.

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  2. Me temo que si tiene cura, tadavía no se ha encontrado.

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