Ir al contenido principal

La mirada de la secretaria

Theodora Bosanquet (1880-1961)
Theodora Bosanquet, que fue la secretaria de Henry James a partir de 1907 y hasta el final de sus días, publicó en 1924 una breve remembranza de su empleador titulada Henry James at Work. Gracias a su testimonio sabemos algunas cosas acerca de los hábitos de trabajo del autor de Los embajadores. Su estudio estaba en el piso superior de su casa de Rye, en una habitación que daba a la calle Lamb, pero en verano prefería trabajar en la llamada "habitación del jardín", más espaciosa. Allí solía dictar sus novelas y la señorita Bosanquet se encargaba con paciente diligencia de pasar sus palabras a la máquiina Remington.
En estos años James dictó volúmenes de memorias y obras de teatro -que fueron un fiasco-. así como  relatos cortos y novelas con el estilo característico de esta última etapa, construido a base de frases largas, sinuosas y alambicadas, consecuencia en gran parte de su costumbre de dictar en vez de escribir. "Soy demasiado difuso cuando dicto", hubo de reconocer el propio James.
En esta época James estaba también embarcado en la edición definitiva de sus obras, la llamada edición de Nueva York, que sería publicada a partir de 1909. Su principal tarea, además de preparar los prefacios a sus obras, era la revisión y corrección de textos. En muchos casos no le gustaba cómo habían sido redactados algunas de sus narraciones antiguas. Si de él hubiera dependido Daisy Miller, por ejemplo, habría sido excluida de sus obras completas, aunque finalmente su popularidad entre los lectores le habría persuadido de lo contrario:
Como buena profesional la señorita Bosanquet no se refiere en su libro a intimidades de su jefe ni nos revela ningún secreto. Más que a un Henry James en pantuflas lo que vemos es a un Henry James que trabaja sin perder la compostura. Pero la mirada de la secretaria nos deja algunos vislumbres sutiles: "Cuando salia del refugio de su estudio al mundo y miraba a su alrededor, veía un lugar de tormento, donde criaturas de presa hundían sus garras perpetuamente en la carne temblorosa de los condenados e indefensos hijos de la noche." 

Comentarios

  1. Qué elegante,perspicaz y discreta la señorita Bonsaquet.

    ResponderEliminar
  2. Qué elegante,perspicaz y discreta la señorita Bonsaquet.

    ResponderEliminar
  3. Digamos que fue la secretaria perfecta. Al menos para James.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Cuando se apaga la luz

"Ningún hombre es listo cuando una mujer apaga la luz".

(Barry Sullivan en Mujer inteligente, 1948, de Edward A. Blatt. Guion de Alvah Bessie y otros).

Incierta Fritillaria

La historia de la Fritillaria en Gran Bretaña es igualmnente incierta. Es seguro que se cultivaba allí en 1597, y posiblemente hacia 1578 (en realidad los nombrs de esta planta no se fijaron tan pronto, y a veces no está claro de qué planta se habla). Por otro lado, el primer registro de la planta en el mundo natural data de 1736, y hasta eso es anómalo, nadie afirma haber vuelto a verla hasta 1776, una fecha muy tardía para una nativa británica auténtica, sobre todo para una tan llamativa, inconfundible y atractiva. En otras palabras, quien considere nativa la Fritillaria deberá reconocer que las distintas generaciones de botánicos de los siglos XVII y XVIII se pusieron de acuerdo para no mencionarla en absoluto, una confabuilación solo comparable a la de la NASA cuando simuló los aterrizajes de estadounidenses en la Luna, supuestamente en los días que les quedaban libres en la tarea de vigilar los artefactos alienígenas de Roswell.

(Ken Thompson, ¿De dónde son los camellos? Creencia…

Diálogo entre un tirano y un poeta en torno a la literatura

-Bueno, a ver, ¿qué haces?
-Perdona, Schiavón, estaba pensando en voz alta.
-No, si por mí, puedes seguir.
-Le daba vueltas a la retórica.
-¿...?
-Es que yo entiendo que la literatura -y creo que todo es literatura- se nutre de tres componentes que, por orden de importancia, son: la retórica, la sensibilidad y la inteligencia.
-Desmenuza, por favor.
-Entiendo por retórica el dominio del lenguaje; por sensibiliodad, la capacidad de sorprenderse y fabular; por inteligencia el saber ordenar lo escrito.
-Arnaldo..., me da la sensación de que todos los que habláis de literatura decís excactamente lo mismo.
-Siempre se dice lo mismo.
-Entonces, ¿por qué estamos perdiendo el tiempo?
-Tú no ganas ni pierdes el tiempo.
-Bueno, era una forma de expresarme.
-Exactamente..., como todo. La literatura es el catálogo de las formas de expresarse.
-Luego... ¿todas las obras dicen lo mismo?
-Se diferencian en el número de palabras que necesitan para decirlo y en el orden que se establece entre ellas.