Ir al contenido principal

Landínez


Se observa en los últimos años un reforzamiento de la corriente ruralista en la literatura española, hasta el punto de que algunos hablan ya de un "neorruralismo". Novelas como Intemperie (2013) de Jesús Carrasco o ensayos como La España vacía (2016) de Sergio del Molino son representativos del renovado interés por el campo en oposición a la novela urbana predominante en los últimas décadas. Sin embargo, siempre ha habido en la narrativa española novelas de ámbito rural.
Una de ellas es Los hijos de Máximo Judas, de Luis Landínez, publicada por la editorial Miguel Arimany en 1951 y una de las finalistas del Premio Nadal en 1949. Se trata de la historia sangrienta de una familia de campesinos de Castilla, narrada con vigor realista y con evidentes tintes tremendistas, si bien, de acuerdo con la solapa (seguramente escrita por el propio Landínez), la novela es "nada tremendista, pero profundamente dramática" y su "leit-motiv es la codicia, pasión de seres elementales ligados a la tierra que los sustenta."
El salmantino Luis Landínez (1911.1962) fue poeta, antólogo, traductor y novelista. Vivió en Madrid y Barcelona. Llevó en secreto su homosexualidad y su pertenencia al clandestino Partido Comunista. Se ganaba la vida vendiendo libros y enciclopedias a domicilio, lo que le hacia viajar mucho, sobre todo por el norte de España. En Oviedo, donde se licenció en Filosofía y Letras, residió durante varias temporadas. El profesor Martínez Cachero, que lo conoció personalmente, me contó que en su última visita a Oviedo le vio muy nervioso y abatido: "Me persiguen, José María, me están perseguiendo..." Poco después cogía el tren a Madrid. Al llegar a la estación término no se movió de su asiento. Estaba muerto.      

Comentarios

  1. Cuánto escritores penan en el olvido. Y este es uno de ellos.No hay mejor manera de honrar su memoria que dedicarle una entrada como esta.
    Saludos

    ResponderEliminar
  2. Gracias, Amaltea. Landínez, además, de olvidado, es un misterio.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Un milagro de san Salvador de Horta

"Dos casados vizcaínos traxeron desde aquel reino a Horta una hija, que era sorda y muda de nacimiento; y poniéndola a los pies del venerable Fray Salvador, les dixo que estuviesen ocho días en la Iglesia orando a Nuestra Señora, y que después hablaría la muchacha. Pasados quatro días habló, pero en lengua catalana, conformándose con el idioma del territorio en que estaba. Entonces viendo hablar a la muda gritaron todos: Milagro, milagro. Pero sus padres como no entendían aquella lengua estaban descontentos, y levantando la voz decían que ellos no querían, ni pedían, que hablase su hija lengua catalana, sino vizcaína; y fueron a Fray Salvador, que le quitase la lengua catalana y le diese la vizcaína. Él les respondió: Vosotros proseguid la oración de los ocho días, que yo también continuaré la mía. Y cumplidos los ocho días, delante de los muchos que concurrieron a ver la novedad, dixo: Amigo, la Virgen Santísima quiere que la niña hable catalán mientras esté en el reino de Catal…

Un poema de Muntañola

La noche es un árbol turbio que se enrreda en el árbol, es antracita antigua quemando la luz, es la piel más arcana del aire. El árbol lo sabe. Él bebe la noche.

(Esther Muntañola, Árbol. Ediciones Tigre de Papel, 2018).

De Anaïs Nin a Nicolás Guillén, con un interludio musical.

En los diarios tempranos de Anaïs Nin, escritos en los años veinte, el apellido Madriguera aparece en varias ocasiones. Paquita y Enric Madriguera eran dos hermanos catalanes, músicos precoces y amigos del compositor hispanocubano Joaquín Nin Castellanos, padre de Anaïs y de Joaquín Nin-Culmell, compositor como su padre. Ambos se alojaron en varias ocasiones en casa de Anaïs. Paquita fue una reconocida pianista, que más tarde se casaría con el guitarrista Andrés Segovia. Enric era violinista y tras empezar una prometedora carrera como intérprete clásico, al llegar Estados Unidos se pasó a la música moderna con gran éxito. Al frente de su banda se hizo famoso como compositor de canciones y bailables de ritmos latinoamericanos, compitiendo en este ámbito con su compatriota Xavier Cugat. El figuerense había empezado su carrera profesional en La Habana, donde se había criado y formado también como violinista.
Una de las canciones más recordadas de Enric Madriguera es "Adiós", co…