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Infortunado Calígula


No he sido afortunado. Mi reinado no me proporciona ningún motivo de gloria de esos que hacen célebres a los emperadores, y todo el mundo hablará de mi como del padre de un pueblo feliz, donde se canta y se baila y no se hace nada de provecho. ¡Si tan siquiera ocurriese una gran catástrofe pública! Augusto tuvo una gran suerte con la derrota de Varo, pues en ella perecieron cinco mil soldados y se armó un gran escándalo, que redundó en gloria de mi padre y en la fama imperecedera de aquel emprerador, pues a causa del disgusto se rapó la cabeza y estuvo cinco días sin comer ni beber, uno por cada millar de soldados. Tiberio también tuvo suerte, pues mientras él reinaba se hundió el anfiteatro de Fidena y hubo tal mortandad entre los espectadores, que le hizo célebre, sin más que lamentar la catástrofe. Pero a mi no me sucede nada que valga la pena de referirlo.

(Fidelio Trimalción (pseudónimo de Cecilio Benítez de Castro), Las memorias de Calígula, Librería Editorial Argos, Barcelona, 1943).

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