Ir al contenido principal

El ojo de la cerradura


Todo novelista es un mirón, que escudriña y anota desde una posición de observador discreto. En Henry James esta cualidad de voyeur se pone especialmente de manifiesto en sus postreros años de madurez. Parece como si, a partir de un momento determinado toda su erotismo reprimido aflorase e irrumpiese en sus obras de forma palpable. En títulos como Otra vuelta de tuerca, Lo que Maisie sabía o La fuente sagrada, encontramos niños que oyen ruidos de sexualidad a su alrededor. Los adultos tienen diversiones de la que ellos están excluidos.Y se inventan cosas.
El modo en que James se preocupó por el sexo en los últimos años tiene mucho que ver con el fisgoneo. En el polémico libro Henry James and the Jacobites (1963), del estudioso Maxwell Greismar, hay un capítulo titulado "La psicología del ojo de la cerradura". Como un adolescente James lanza su mirada a través del estrecho ojo de la cerradura para observar sin ser visto qué cosas hacen las personas mayores. Lo que ve lo describe como algo sucio, pues en las obras de James el sexo suele asociarse al crimen o al engaño.y lo practican gentes de ambiente dudoso o de clase baja. En Las alas de la paloma, Kate Croy pasa una noche con su amante.Lo hace a fin de que el amante se case con la joven rica. Un noche, un abrazo. Esto ya es mucho para el recatado James.
El autor de Las Bostonianas vivió su propia sexualidad con suma reserva, hasta el punto de que sus tendencias homoeróticas eran conocidas tan solo por algunos miembros de su círculo de amistades. A este respecto el novelista Anthony Powell recoge una maliciosa anécdota, probablemente apócrifa, que al parecer corría por los mentideros literarios londinenses. Según esta al enterarse Robbie Ross, amigo de Oscar Wilde, de que hacia el final de su vida Henry James había besado al también escritor Hugh Walpole, habría comentado: "De haberlo sabido antes, le hubiésemos buscado alguien mejor".

Comentarios

  1. ¡Qué arte!, como Sherlock Holmes pero con la libido reprimida. Y cuando no observaba ¿qué haría?.

    ResponderEliminar
  2. Pensar cómo lo pondría en palabras, pienso yo...

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Un milagro de san Salvador de Horta

"Dos casados vizcaínos traxeron desde aquel reino a Horta una hija, que era sorda y muda de nacimiento; y poniéndola a los pies del venerable Fray Salvador, les dixo que estuviesen ocho días en la Iglesia orando a Nuestra Señora, y que después hablaría la muchacha. Pasados quatro días habló, pero en lengua catalana, conformándose con el idioma del territorio en que estaba. Entonces viendo hablar a la muda gritaron todos: Milagro , milagro . Pero sus padres como no entendían aquella lengua estaban descontentos, y levantando la voz decían que ellos no querían, ni pedían, que hablase su hija lengua catalana, sino vizcaína; y fueron a Fray Salvador, que le quitase la lengua catalana y le diese la vizcaína. Él les respondió: Vosotros proseguid la oración de los ocho días, que yo también continuaré la mía . Y cumplidos los ocho días, delante de los muchos que concurrieron a ver la novedad, dixo: Amigo, la Virgen Santísima quiere que la niña hable catalán mientras esté en el reino de Cat

El Anacronópete

En el último episodio de la serie televisiva El ministerio del tiempo, titulado "Deshaciendo el tiempo", tiene un papel relevante un extraño aparato volador llamado "Anacronópete". No es una invención de los guionistas de la serie, sino más bien un homenaje a la figura del escritor madrileño Enrique Gaspar y Rimbau (1842-1902). En su tiempo Enrique Gaspar fue celebrado sobre todo como dramaturgo, autor de varias comedias de costumbres de estilo realista. Por otro lado, su experiencia de diplomático (fue cónsul en varias ciudades de Europa y Asia) le suministró materia para sus libros de viaje. Pero hoy en día es especialmente recordado por El Anacronópete (Barcelona, 1887), novela de fantasía y aventuras en la línea de las producidas por Julio Verne, considerada una de las primeras aportaciones españolas a la ciencia ficción moderna y un claro precedente de La máquina del tiempo de H. G. Wells. La novela de Gaspar -que en principio iba a ser un libreto de za

Viaje sin salir de casa

Xavier de Maistre (1763-1852) He emprendido y ejecutado un viaje de cuarenta y dos días alrededor de mi habitación. Las interesantes observaciones que he hecho, y el placer continuo que he experimentado a lo largo del camino, me impulsaban a hacerlo público; la certeza de ser útil me ha decidido a ello. Mi corazón experimenta una satisfacción inefable cuando pienso en el número infinito de malhadados a los que ofrezco un recurso asegurado contra el aburrimiento y un alivio a los males que soportan. El placer que uno siente viajando por su habitación está libre de la envidia inquieta de los hombres; es independiente de la fortuna. ¿Existe, en efecto, un ser lo bastante desgraciado, lo bastante abandonado para no poseer un cuartucho donde retirarse y esconderse de todo el mundo? He aquí todos los aprestos del viaje. (Xavier de Maistre, Viaje alrededor de mi habitación . Editorial Funambulista, 2007. Traducción de Puerto Anadón).