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Pìanos mecánicos


De Los organillos, de Henri-François Rey, publicada a principios de los años sesenta, recordaba más su versión cinematográfica, titulada Los pianos mecánicos como el original francés, que la propia novela. Yo estaba en Cadaqués el verano en que se rodó la película, y tuve la ocasión de ver de cerca a dos de sus intérpretes más conocidos: James Mason y Hardy Krüger. La protagonista femenina era Melina Mercouri, pero a ella no tuve la suerte de verla. El filme lo dirigió Juan Antonio Bardem y, aunnque no es una de sus mejores películas, sí es una de sus producciones internacionales de más éxito comercial.


A Henri-François Rey, que pasaba largas temporadas en Cadaqués (Caldeya en la ficción), también lo  tenía visto por el bar Marítim o el café Melitón (título, por cierto, de su última novela). En su momento la novela fue un éxito de ventas y de crítica (llegó a finalista del Goncourt y ganó el Interallié).Leída al cabo de los años puedo asegurar que no solo se sostiene muy bien narrativamente sino que constituye un documento de época, una foto fija de lo que, para algunas personas, sonre todo escritores y pintores, supuso aquel pequeño enclave turístico de la Costa Brava, en vías de convertirse en una especie de Sain-Tropez catalàn y parada obligada para los hippies: un venero para la isnpiración artística, un lugar mágico de creación y un paisaje mítico aurelolado por la lavanguardia surrealista de los Dalí, García Lorca, Buñuel o Marcel Duchamp..  

Comentarios

  1. Qué tiempos aquellos. Recuerdo que estuve en Cadaqués durante una temporada, era entonces una niña y recuerdo que vi a Yull Brinner y Samantha Eggar, no sé si los he escrito bien. Era 1970 y se rodaba El Faro del fin del mundo. Conservo la imagen de aquel Cadaqués tan alejado de lo que es hoy: un horror de gente narcisista, en su mayoría.
    Vuelvo siempre, pero en Invierno o en otoño y en días no festivos.
    No sé qué película se filmaría hoy, quizás una serie para la tele, de esas que al final resulta que el padre del protagonista era el párroco del pueblo. Un guión de risas y lágrimas.


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  2. Recuerdo también cuando se rodó La luz del fin del mundo" (otra traducción literal). Se construyó un faro de cartón piedra en Cap de Creus que permaneció varios años... Qué timepos.

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  3. Si Jordi jo també els recordó , quant anavem a dinar a Casa Ubaldo, crec que es deia així, vaig veure al James Mason, que en va semblar guapissim.. quins temps aquells de Cadaques, ara quant hi pensó m'entra tristesa perquè queden molt poques persones de les que feiem vida conjunta,quants records i quants sopas fins a les tantes a la terrassa amb la vista d'aquest Cadaqués tant fantàstic, en fi es aixins però costa resignar-se. Petons

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  4. No m'en recordava de Casa Ubaldo. Tot va quedant massa enrera.Però ens queda el record.

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OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).