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Gracia Noriega


José Ignacio Gracia Noriega (1945-2016)


En estos calurosos primeros días de septiembre me ha dejado helado la noticia del fallecimiento del escritor y amigo José Ignacio Gracia Noriega. Nos conocimos en Oviedo a finales de los años setenta, en el círculo literario en torno a la revista Los Cuadernos del Norte, dirigida por Juan Cueto, de la que era asiduo colaborador. Cuando en 1980 me decidí a publicar mi primer libro de relatos, Celebración de la impostura, él fue uno de los primeros en hacerme una critica "alabanciosa" (que diría el innombrable Zunzunegui), en este caso en Radio Asturias, creo recordar.
Era un lector formidable y un gran conversador. Solíamos divertirnos hablando de escritores olvidados que ambos habíamos leído. Cuando se fue a vivir a Llanes -donde había nacido- y más tarde a Sevares, dejé de verle, aunque manteníamos contacto esporádico por carta. Fue muy prolífico, escribió unos cuarenta libros y miles de artículos en la prensa, Hubo un tiempo en que raro era el día que no aparecía un artículo suyo en "La Nueva España". De su obra de ficción me quedo tal vez con su novela El viaje del obispo de Abisinia a los santuarios de la Cristiandad, que obtuvo en 1986 el premio "Tigre Juan". Al pacecer deja mucha obra inédita, narraciones y ensayos que, de publicarse, seguro habrán de corrobor lo que siempre fue: un escritor de fuste..

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Entradas populares

Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).