Ir al contenido principal

La domadora de pulgas

La domadora de pulgas
(Fotografía: Centelles)

Entre los prestigitadores, adivinos, etc., se halla una caseta de madera que, en vez de puertas, tiene grandes cortinas rojas. Unas escaleras la separan del suelo, como todo el conjunto de esa zona que se halla sobre una extensa tarima. Se levantan  las cortinas y aparece una mujer vestida con maillot; aunque frisará en los cuarenta y cinco años, tiene un aspecto seductor y su cuerpo una forma armoniosa y plena que empieza a parecer demasiado maciza. La semejanza de esa mujer con una walkyria, permite suponer que se tratará de una domadora de animales peligrosos, leones, panteras, osos... Sin embargo, no es así, y la dama del maillot amaestra pulgas. Estas, al conjuro de  su voz, surgen de una cajita de cartón; llevan vestidos de papel de seda de diferentes colores. Andan, saltan, arrastran carritos dorados hechos de la hoja metálica más etérea, incluso bailan. Y cada uno de esos insectos tiene nombre propio por el cual es llamado cuando se trata de ponerlo en escena y concentrar la atención sobre él.

(Juan Eduardo Cirlot, Ferias y atracciones, Eitorial Argos, Barcelona, 1950)

Comentarios

  1. Si esto es verdad...¡mátame camión!

    ResponderEliminar
  2. Parece fantasía ¿no? Pero así se vendía la atracción en las (antiguas) ferias.

    ResponderEliminar
  3. ¡Qué fácil era el público de antes! Ahora hay que hacer desaparecer un Boeing para que te presten atención.

    ResponderEliminar
  4. Cierto, Amaltea, la capacidad de asombro ha ido disminuyendo.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Cuando se apaga la luz

"Ningún hombre es listo cuando una mujer apaga la luz".

(Barry Sullivan en Mujer inteligente, 1948, de Edward A. Blatt. Guion de Alvah Bessie y otros).

Diálogo entre un tirano y un poeta en torno a la literatura

-Bueno, a ver, ¿qué haces?
-Perdona, Schiavón, estaba pensando en voz alta.
-No, si por mí, puedes seguir.
-Le daba vueltas a la retórica.
-¿...?
-Es que yo entiendo que la literatura -y creo que todo es literatura- se nutre de tres componentes que, por orden de importancia, son: la retórica, la sensibilidad y la inteligencia.
-Desmenuza, por favor.
-Entiendo por retórica el dominio del lenguaje; por sensibiliodad, la capacidad de sorprenderse y fabular; por inteligencia el saber ordenar lo escrito.
-Arnaldo..., me da la sensación de que todos los que habláis de literatura decís excactamente lo mismo.
-Siempre se dice lo mismo.
-Entonces, ¿por qué estamos perdiendo el tiempo?
-Tú no ganas ni pierdes el tiempo.
-Bueno, era una forma de expresarme.
-Exactamente..., como todo. La literatura es el catálogo de las formas de expresarse.
-Luego... ¿todas las obras dicen lo mismo?
-Se diferencian en el número de palabras que necesitan para decirlo y en el orden que se establece entre ellas.

Incierta Fritillaria

La historia de la Fritillaria en Gran Bretaña es igualmnente incierta. Es seguro que se cultivaba allí en 1597, y posiblemente hacia 1578 (en realidad los nombrs de esta planta no se fijaron tan pronto, y a veces no está claro de qué planta se habla). Por otro lado, el primer registro de la planta en el mundo natural data de 1736, y hasta eso es anómalo, nadie afirma haber vuelto a verla hasta 1776, una fecha muy tardía para una nativa británica auténtica, sobre todo para una tan llamativa, inconfundible y atractiva. En otras palabras, quien considere nativa la Fritillaria deberá reconocer que las distintas generaciones de botánicos de los siglos XVII y XVIII se pusieron de acuerdo para no mencionarla en absoluto, una confabuilación solo comparable a la de la NASA cuando simuló los aterrizajes de estadounidenses en la Luna, supuestamente en los días que les quedaban libres en la tarea de vigilar los artefactos alienígenas de Roswell.

(Ken Thompson, ¿De dónde son los camellos? Creencia…