Ir al contenido principal

Fama y posteridad

W. Somerset Maugham (1874-1965)

Aunque no le sirva para nada, no hay ningún autor tan faltado de aspiraciones que no alimente la secreta esperanza de que, al menos una parte de su obra, le sobrevivirá durante una o dos generaciones. La creencia en la fama póstuma es una pequeña vanidad inofensiva que a menudo reconcilia al artista con los desengaños y los fracasos de su vida. Para comprobar cuán poco probable es que se cumplan sus esperanzas basta echar una ojeada a los escritores que, solo veinte años atrás, parecían tener asegurada la inmortalidad. ¿Quiénes les leen ahora? Y teniendo en cuenta la enorme masa de libros que se producen sin cesar y la incesante competencia de los libros que han seguido siendo de actualidad, ¡cuán pocas probabilidades tiene una obra olvidada de volver a llamar la atención de los lectores!

(W. Somerset Maugham, Recapitulación, Ediciones G.P., 1968. Traducción de Ramón Hernández).
  

Comentarios

  1. Desde luego, obra efímera que no resiste más de una temporada. Con suerte. Veinte mil libros se publican al año en España. En fin, imposible leer una producción tan desbocada

    ResponderEliminar
  2. Muy buen post Jorge, entra dentro de mis exigencias. Ya veo que en el año que nací, 1968 existía los mismo de lo mismo.
    Aquí lo dejo y me voy a callar, bien seguimos con la buena lectura en la que ambos coincidimos mucho. Por supuesto, yo voy con retraso.



    ResponderEliminar
  3. Las palabras de Maugham, autor de grandísimo éxito en su momento y hoy bastante relegado, son muy sensatas y continúan vigentes.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Un milagro de san Salvador de Horta

"Dos casados vizcaínos traxeron desde aquel reino a Horta una hija, que era sorda y muda de nacimiento; y poniéndola a los pies del venerable Fray Salvador, les dixo que estuviesen ocho días en la Iglesia orando a Nuestra Señora, y que después hablaría la muchacha. Pasados quatro días habló, pero en lengua catalana, conformándose con el idioma del territorio en que estaba. Entonces viendo hablar a la muda gritaron todos: Milagro , milagro . Pero sus padres como no entendían aquella lengua estaban descontentos, y levantando la voz decían que ellos no querían, ni pedían, que hablase su hija lengua catalana, sino vizcaína; y fueron a Fray Salvador, que le quitase la lengua catalana y le diese la vizcaína. Él les respondió: Vosotros proseguid la oración de los ocho días, que yo también continuaré la mía . Y cumplidos los ocho días, delante de los muchos que concurrieron a ver la novedad, dixo: Amigo, la Virgen Santísima quiere que la niña hable catalán mientras esté en el reino de Cat

La duquesa, el francés y el orangután

En 1798 el rey Carlos IV decide nombrar a Pedro Alcántara Téllez-Girón, IX duque de Osuna,  embajador de España en Austria. Tras meses de preparativos, el duque parte de Madrid el 26 de enero de 1799 con su esposa, María Josefa Alonso Pimentel, XII condesa-duquesa de Benavente, y su numeroso séquito. El paso por Francia resulta azaroso, cuando no arriesgado, debido a la situación anárquica que vive el país vecino en aquellos días. En París se hospedan en el palacio de los duques del Infantado, en la calle de Florentin. Allí residirán casi un año, a la espera de poder proseguir el viaje hasta Viena. Pero ante las complicaciones de su misión y la cada vez más escasas posibilidades de llegar a su destino, el duque pide regresar a España. Tras recorrer los mismos malos caminos y malas posadas que en la ida, llegan a Madrid el 7 de enero de 1800. Entre las numerosas personas que los duques de Osuna tuvieron la oportunidad de tratar en aquel París bullicioso y abigarrado del Directori

Camarero, ¿el ticket verde, por favor?

Sortear cosas es una de las formas de publicidad más antiguas. Pasan los años, cambia la sociedad, pero siguen las rifas. A mediados de los años cincuenta la Casa Caballero, dedicada a la fabricación de bebidas alcohólicas, entre ellas el popular DECANO ("Caballero... ¡qué coñac!"), ofreció siete grandes sorteos trimestrales en los que se se premiaron a los ganadores con 21 coches Renault, 21 Vespas y 105 carteras con dinero. Para dar publicidad a los sorteos se pusieron anuncios en periódicos y revistas y se enviaron tarjetas postales a domicilio. Y este era el reverso de una de estas postales en la que se indicaban las condiciones para participar en el sorteo. Nada de particular, solo que... ¿Qué clase de brebaje sería el "Licor ÑAÑAMBRUK" ¿Alguien lo recuerda? Más aún, ¿alguien lo llegó a probar?