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Sangradores


Desde que Ganivet afirmó que Séneca encarnaba el verdadero espíritu español, esta interpretación se ha venido repitiendo hasta la saciedad. Su idea pudo haberse originado de la lectura de Séneca en uno de los manuales de Filosofía moral y política que fueron compilados a partir de selecciones de sus obras más populares, más que en sus originales. Quien desee profundizar en dicha cuestión puede leer con provecho Séneca impugnado de Séneca, en cuestiones políticas y morales (1651), de Alonso Núñez de Castro.
Con respecto a la otra extraña afirmación de que, como Séneca se dio muerte abriéndose las venas,  contribuyó con ello a la proliferación de sangradores que hubo en España en los siglos diecisiete y dieciocho -tan humorísticamente descritos en la novela picaresca- tan solo podemos decir, si uno se lo toma con una pizca de humor, que hay que reconocer que es ingenioso .Pero de ninguna manera lo podemos tomar en serio.

(David Rubio, O.S.A., The Mystic Soul of Spain, Nueva York, 1946. Traducción J.O.)

Comentarios

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Perdone usted, pero no puedo dejar de autocitarme: http://historiagiennense.blogspot.com.es/2016/04/las-credenciales-del-sangrador-1730.html

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  3. Cómo arraiga en la sociedad una leyenda, un rumor o cualquier patraña. Es que nos encanta repetir hasta el aburrimiento los lugares comunes.

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  4. Amigo "Retablo" me alegra coincidir en el tema.
    Amaltea: Como decía alguien España, país de la patraña.

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OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).