Ir al contenido principal

Choque de civilizaciones


Así, según iban los expedicionarios caminando, les iba precediendo su fama de rapaces insaciables, sobre todo por su costumbre de exigir varones jóvenes para transportar sus cargas y muchachas con las que hacer el amor y a las que, cínicamente, hacían bautizar antes de acostarse con ellas.
No es de extrañar, que al entrar Soto en Tascaloosa, otro importante poblado de la confederación muskogee, en lo que ahora es Alabama, el jefe, un indio gigantesco, lo recibiera fríamente, sin levantarse de una especie de trono formado por muchos cojines, en el que se hallaba sentado (...) Al pedirle el español 400 tamemes y 100 mujeres, le concedió allí mismo los tamemes, pero le indicó que las mujeres se las daría en otro de sus poblados llamado Mabila.
Soto, con el cacique como rehén, partió hacia Mabila, llegó al poblado el 18 de octubre del año 1540 y entró allí junto al cacique, a pesar de que algunos de los suyos le habían advertido que se veía mucho movimiento de gente armada. Una vez en la plaza, el cacique se encerró en el bohío, y los indios atacaron a los españoles. Se inició entonces un combate entre blancos y pieles rojas. Varias veces los españoles simularon huir, los perseguían los indios, abandonando el seguro de su cerca, volvían entonces sobre ellos los españoles, hasta que terminaron por romper la cerca e incendiar el poblado.
Murieron 22 españoles y todos quedaron heridos, y perdieron casi casi todo cuanto llevaban y muchos caballos. Peor fue la suerte de los mabilianos, de los que, a decir de los españoles, murieron 3000. Aquella noche los españoles se curaron las heridas con la grasa de los indios muertos, pues no tenían otra medicina.

(Victoria Oliver, Pieles rojas. Encuentros con el hombre blanco. Edaf, 2015)  

Comentarios

  1. Repito como otras veces diciendo:¡qué hermosa son algunas tragedias!.

    Gracias Jorge.

    ResponderEliminar
  2. Las grandes proezas siempre rienen su cara y su cruz.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Un milagro de san Salvador de Horta

"Dos casados vizcaínos traxeron desde aquel reino a Horta una hija, que era sorda y muda de nacimiento; y poniéndola a los pies del venerable Fray Salvador, les dixo que estuviesen ocho días en la Iglesia orando a Nuestra Señora, y que después hablaría la muchacha. Pasados quatro días habló, pero en lengua catalana, conformándose con el idioma del territorio en que estaba. Entonces viendo hablar a la muda gritaron todos: Milagro , milagro . Pero sus padres como no entendían aquella lengua estaban descontentos, y levantando la voz decían que ellos no querían, ni pedían, que hablase su hija lengua catalana, sino vizcaína; y fueron a Fray Salvador, que le quitase la lengua catalana y le diese la vizcaína. Él les respondió: Vosotros proseguid la oración de los ocho días, que yo también continuaré la mía . Y cumplidos los ocho días, delante de los muchos que concurrieron a ver la novedad, dixo: Amigo, la Virgen Santísima quiere que la niña hable catalán mientras esté en el reino de Cat

Un poema de Raine

    DE MUJER A AMANTE Soy fuego encalmado en agua, una ola que se eleva del abismo. En mis venas la marea atraída por la luna se alza en un árbol de flores esparcidas en espuma de mar.  Soy aire atrapado en una red, el pájaro profético que canta en un cielo reflejado. Soy un sueño antes de la nada, soy una corona de estrellas, soy la forma de morir.   (Kathleen Raine,  Collected Poems 1935-1980 , Allen & Unwin, 1981. Traducción: J.O.)  (Nota: Este blog, como viene siendo habitual en verano, se toma un descanso de aproximadamente un mes. Que pasen un buen y saludable verano.)  

Álvarez Flórez

Hace unos días me enteré, por el artículo publicado en El Periódico ("Muerte de un traductor", de Silvia Cruz Lapeña) de la muerte, a finales del pasado mes de abril, de José Manuel Álvarez Flórez. Había nacido en Cangas del Narcea (Asturias) en 1939, aunque pronto se trasladó a Barcelona donde desarrolló durante décadas una ingente labor como traductor del inglés. A mediados de los años setenta se dio a conocer como narrador con Autoejecución y suelta de animales internos (Júcar, 1975) y  Girar de anarcos (Muchnik, 1981), dos novelas en la línea experimental en boga en aquela época. Más tarde publicaría El delirio de Conan y otros relatos (Muchnik, 1990).    Como traductor trabajó para varias editoriales, entre las que se cuentan, a parte de Muchnik, Acantilado y Anagrama. Tradujo a un gran número de autores: Faulkner, Scott Fitzgerald, Steinbeck, Capote, Doris Lessing, E. M. Foster, Vonnegut, Bukowsky, John Kennedy Toole, Le Carré, Oliver Sacks, Tom Wolfe, etc. La Bibli