Ir al contenido principal

Eco

Con Umberto Eco, en el Hotel de la Reconquista de Oviedo 
(27 de octubre de 2000)

Otro fallecimiento, esta vez el de Umberto Eco, pone de nuevo de luto al mundo de la literatura. Eco ya era un ensayista famoso cuando se decidió a escribir novela. El nombre de la rosa se convirtió en todo un fenómeno literario, renovó la novela histórica con su mezcla de erudición, misterio y aventura y se hizo aún más famoso y conocido. Luego escribiría otras novelas en la misma línea, pero sin alcanzar, en mi opinión, la frescura y la sabia combinación de la primera.
En octubre de 2000, con motivo de la venida a Oviedo de Umberto Eco para recibir el Premio "Príncipe de Asturias" de Comunicación y Humanidades, y gracias a la intermediación de Melchor Fernández Díaz, ex director del diario La Nueva España, tuve ocasión de conocerle personalmente, mostrar mi admiración por su obra y entregarle un ejemplar de Gabinete de Ciencias Asturales (1981), que había escrito con Juan Luis Martínez Álvarez, y en el que se incluía un relato titulado "El péndulo de Foucault", idéntico al de la segunda novela de Eco. Fue un encuentro breve, pero muy agradable, que siempre recordaré.

Comentarios

  1. A medida que pasan los años (los nuestros), el luto se hace permanente. Suerte que siempre queda la palabra.

    ResponderEliminar
  2. Cierto, Enric: Se van las personas, pero quedan sus libros.

    ResponderEliminar
  3. Sinceramente solo el leído de él "El nombre de la rosa", libro que aún conservo. Y esto dice mucho de una lectora.
    Lo escuché en las noticias.

    Gracias Jorge

    ResponderEliminar
  4. Leíste lo más reprersentativo de Eco en cuanto a novela.

    ResponderEliminar
  5. Dons no ho sabia Jordi que havies estat amb Umberto Eco, es un bon record a part dels seus llibres,

    ResponderEliminar
  6. Va ser una oportunitat única que s'em va presentar, i de les que no es poden deixar perdre.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Un milagro de san Salvador de Horta

"Dos casados vizcaínos traxeron desde aquel reino a Horta una hija, que era sorda y muda de nacimiento; y poniéndola a los pies del venerable Fray Salvador, les dixo que estuviesen ocho días en la Iglesia orando a Nuestra Señora, y que después hablaría la muchacha. Pasados quatro días habló, pero en lengua catalana, conformándose con el idioma del territorio en que estaba. Entonces viendo hablar a la muda gritaron todos: Milagro , milagro . Pero sus padres como no entendían aquella lengua estaban descontentos, y levantando la voz decían que ellos no querían, ni pedían, que hablase su hija lengua catalana, sino vizcaína; y fueron a Fray Salvador, que le quitase la lengua catalana y le diese la vizcaína. Él les respondió: Vosotros proseguid la oración de los ocho días, que yo también continuaré la mía . Y cumplidos los ocho días, delante de los muchos que concurrieron a ver la novedad, dixo: Amigo, la Virgen Santísima quiere que la niña hable catalán mientras esté en el reino de Cat

La duquesa, el francés y el orangután

En 1798 el rey Carlos IV decide nombrar a Pedro Alcántara Téllez-Girón, IX duque de Osuna,  embajador de España en Austria. Tras meses de preparativos, el duque parte de Madrid el 26 de enero de 1799 con su esposa, María Josefa Alonso Pimentel, XII condesa-duquesa de Benavente, y su numeroso séquito. El paso por Francia resulta azaroso, cuando no arriesgado, debido a la situación anárquica que vive el país vecino en aquellos días. En París se hospedan en el palacio de los duques del Infantado, en la calle de Florentin. Allí residirán casi un año, a la espera de poder proseguir el viaje hasta Viena. Pero ante las complicaciones de su misión y la cada vez más escasas posibilidades de llegar a su destino, el duque pide regresar a España. Tras recorrer los mismos malos caminos y malas posadas que en la ida, llegan a Madrid el 7 de enero de 1800. Entre las numerosas personas que los duques de Osuna tuvieron la oportunidad de tratar en aquel París bullicioso y abigarrado del Directori

Camarero, ¿el ticket verde, por favor?

Sortear cosas es una de las formas de publicidad más antiguas. Pasan los años, cambia la sociedad, pero siguen las rifas. A mediados de los años cincuenta la Casa Caballero, dedicada a la fabricación de bebidas alcohólicas, entre ellas el popular DECANO ("Caballero... ¡qué coñac!"), ofreció siete grandes sorteos trimestrales en los que se se premiaron a los ganadores con 21 coches Renault, 21 Vespas y 105 carteras con dinero. Para dar publicidad a los sorteos se pusieron anuncios en periódicos y revistas y se enviaron tarjetas postales a domicilio. Y este era el reverso de una de estas postales en la que se indicaban las condiciones para participar en el sorteo. Nada de particular, solo que... ¿Qué clase de brebaje sería el "Licor ÑAÑAMBRUK" ¿Alguien lo recuerda? Más aún, ¿alguien lo llegó a probar?