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Estado de propagación


Si la gallina no cede a los alhagos del gallo se le podrán dar cañamones a comer, que avivarán su ardor, aunque no ha de ser en demasía, ni por mucho tiempo, porque entonces hay el riesgo de que dexe caer la galladura, y los huevos no serían buenos para empollar. La señal cierta para conocer si la gallina se halla o no en estado de propagación, es quando el gallo la hace la aleta, anda alrededor de ella, y se mantiene picando y escarbando la tierra; al contrario, si la gallina busca al gallo, conviene refrescarla; y si no se dexa prender sino por fuerza, y huye de sus insinuaciones, se ha de dar a la gallina comida caliente, lo qual notará el que las gobierna, si como debe, tiene cuidado de proporcionarles el pasto que corresponde.

("Para conocer si la gallina engendra huevos aptos para empollar", en: Secretos raros de artes y oficios, de Lucas Antonio de Palacio. Madrid, Imprenta de Villalpando, c. 1807)

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Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).