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Estado de propagación


Si la gallina no cede a los alhagos del gallo se le podrán dar cañamones a comer, que avivarán su ardor, aunque no ha de ser en demasía, ni por mucho tiempo, porque entonces hay el riesgo de que dexe caer la galladura, y los huevos no serían buenos para empollar. La señal cierta para conocer si la gallina se halla o no en estado de propagación, es quando el gallo la hace la aleta, anda alrededor de ella, y se mantiene picando y escarbando la tierra; al contrario, si la gallina busca al gallo, conviene refrescarla; y si no se dexa prender sino por fuerza, y huye de sus insinuaciones, se ha de dar a la gallina comida caliente, lo qual notará el que las gobierna, si como debe, tiene cuidado de proporcionarles el pasto que corresponde.

("Para conocer si la gallina engendra huevos aptos para empollar", en: Secretos raros de artes y oficios, de Lucas Antonio de Palacio. Madrid, Imprenta de Villalpando, c. 1807)

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"Este texto es la historia del reencuentro con un autor que me ha acompañado con intermitencias durante cincuenta años, y cuya vida, personalidad y obra literaria me resultan especialmente fascinantes. Pero no es solo eso. En cierta forma Prokosch también es el pretexto para hablar de escritura y libros. Del oficio de escritor. Del éxito y del fracaso. De críticas y rechazos. De realidad y ficción. Del azar. De máscaras. Esto es, de vida y literatura."


Cuando se apaga la luz

"Ningún hombre es listo cuando una mujer apaga la luz".

(Barry Sullivan en Mujer inteligente, 1948, de Edward A. Blatt. Guion de Alvah Bessie y otros).

Diálogo entre un tirano y un poeta en torno a la literatura

-Bueno, a ver, ¿qué haces?
-Perdona, Schiavón, estaba pensando en voz alta.
-No, si por mí, puedes seguir.
-Le daba vueltas a la retórica.
-¿...?
-Es que yo entiendo que la literatura -y creo que todo es literatura- se nutre de tres componentes que, por orden de importancia, son: la retórica, la sensibilidad y la inteligencia.
-Desmenuza, por favor.
-Entiendo por retórica el dominio del lenguaje; por sensibiliodad, la capacidad de sorprenderse y fabular; por inteligencia el saber ordenar lo escrito.
-Arnaldo..., me da la sensación de que todos los que habláis de literatura decís excactamente lo mismo.
-Siempre se dice lo mismo.
-Entonces, ¿por qué estamos perdiendo el tiempo?
-Tú no ganas ni pierdes el tiempo.
-Bueno, era una forma de expresarme.
-Exactamente..., como todo. La literatura es el catálogo de las formas de expresarse.
-Luego... ¿todas las obras dicen lo mismo?
-Se diferencian en el número de palabras que necesitan para decirlo y en el orden que se establece entre ellas.