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Molinos de viento en Brooklyn


Ya está en las librerías Molinos de viento en Brooklyn, de Prudencio de Pereda, autor inédito en castellano, del cual hablé en este blog en una entrada anterior, y que recomiendo vivamente. La novela, traducida por Ignacio Gómez Calvo, ha sido publicada por la editorial asturiana Hoja de Lata, y lleva un epílogo mío que reproduce esencialmente el artículo sobre dicho autor aparecido en la revista Clarín.
Por su especial interés les dejo con el artículo que Gregorio Morán dedica, en el periódico La Vanguardia de Barcelona, a dicha novela.

Comentarios

  1. Fue aquí donde supe de Prudencio de Pereda y también por Gregorio Morán.
    La novela y el escritor, interesan a parte iguales, casi más la segunda por lo que tiene testimonio de supervivencia, de aquellos emigrantes durante una época muy difícil, más destemplada que la de hoy, aunque a algunos les parezca una exageración.
    Saludos

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  2. Realmente no conozco un testimonio literario, de primera mano, de la emigración española a EE.UU. a principios del siglo XX. Y de primera calidad.
    Saludos.

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  3. Estoy deseando leer el libro! Estoy segura de que será toda una revelación.

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  4. Estoy deseando leer el libro! Estoy segura de que será toda una revelación.

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  5. Estoy deseando leer el libro! Estoy segura de que será toda una revelación.

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Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).