Ir al contenido principal

Trampas para yocós


     Algunos monos, el topo campesino y el gato mamón tienen una bolsita en la boca, y en ella guardan sus alimentos. Los monos están dotados de mucha inteligencia, y de una extraordinaria facultad de imitación. Hay entre ellos una especie llamada de orangutanes, muy semejantes a los hombres negros del África. El orangután tiene aspecto triste, se sostiene en dos pies y anda como el hombre. Su natural es dulce y se le puede educar para servicios domésticos.
     El yocó es otro mono muy semejante a un hombrecillo; camina en dos pies, y lleva siempre un palo en la mano. Cuando los viajeros del África encienden fuego en los bosques, donde habitan los yocós, estos, que son muy observadores, ocultos ven con interés cuanto hacen allí los hombres para imirtarlos después. Apenas los viajeros se marchan, los yocós van alrededor de aquel fuego, y hacen todo lo que han visto, de modo que a primera vista puede creerse que son una pandilla de negros.
     Ese genio de imitación hace que los hombres puedan cazarlos con mucha facilidad. Para esto los cazadores hacen que los yocós los vean saltar dentro y fuera de fosos preparados con alguna trampa, o calzarse y quitarse unas botas pesadas; luego se retiran, dejando allí las botas con brea o liga en el fondo, y acudiendo los yocós, unos principian a saltar cayendo en las trampas, y otros, poniéndose las botas, quedan con los pies pegados a ellas, imposibilitados para correr, y son cogidos.

(Juanito. Obra elemental de educación, escrita por L. A. Parravicini, traducida al castellano de la última edición italiana para uso de niños y adultos, por La Propaganda Católica, 2ª edición, Madrid, 1878)


Comentarios

  1. ¡Qué maravilla de texto!.
    Están poniendo en la segunda cadena todas las tardes un documental que se titula: Brasil, una historia natural.
    El libro de Juanito es obsoleto pero una riqueza.

    Gracias Jorge

    ResponderEliminar
  2. Hay que tener en cuenta que en el "Juanito" se educaron generaciones de españolitos. Hoy es una mera curiosidad pasada de moda. ¡Tiempos!

    ResponderEliminar
  3. ¡Fantástico hallazgo, Jorge! Si no te sabe mal, una vez más aprovecho un apunte tuyo para trasladarlo a mi blog y añadirle algunos detalles que seguro que serán de tu gusto. Un abrazo.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Un milagro de san Salvador de Horta

"Dos casados vizcaínos traxeron desde aquel reino a Horta una hija, que era sorda y muda de nacimiento; y poniéndola a los pies del venerable Fray Salvador, les dixo que estuviesen ocho días en la Iglesia orando a Nuestra Señora, y que después hablaría la muchacha. Pasados quatro días habló, pero en lengua catalana, conformándose con el idioma del territorio en que estaba. Entonces viendo hablar a la muda gritaron todos: Milagro, milagro. Pero sus padres como no entendían aquella lengua estaban descontentos, y levantando la voz decían que ellos no querían, ni pedían, que hablase su hija lengua catalana, sino vizcaína; y fueron a Fray Salvador, que le quitase la lengua catalana y le diese la vizcaína. Él les respondió: Vosotros proseguid la oración de los ocho días, que yo también continuaré la mía. Y cumplidos los ocho días, delante de los muchos que concurrieron a ver la novedad, dixo: Amigo, la Virgen Santísima quiere que la niña hable catalán mientras esté en el reino de Catal…

Un poema de Muntañola

La noche es un árbol turbio que se enrreda en el árbol, es antracita antigua quemando la luz, es la piel más arcana del aire. El árbol lo sabe. Él bebe la noche.

(Esther Muntañola, Árbol. Ediciones Tigre de Papel, 2018).

De Anaïs Nin a Nicolás Guillén, con un interludio musical.

En los diarios tempranos de Anaïs Nin, escritos en los años veinte, el apellido Madriguera aparece en varias ocasiones. Paquita y Enric Madriguera eran dos hermanos catalanes, músicos precoces y amigos del compositor hispanocubano Joaquín Nin Castellanos, padre de Anaïs y de Joaquín Nin-Culmell, compositor como su padre. Ambos se alojaron en varias ocasiones en casa de Anaïs. Paquita fue una reconocida pianista, que más tarde se casaría con el guitarrista Andrés Segovia. Enric era violinista y tras empezar una prometedora carrera como intérprete clásico, al llegar Estados Unidos se pasó a la música moderna con gran éxito. Al frente de su banda se hizo famoso como compositor de canciones y bailables de ritmos latinoamericanos, compitiendo en este ámbito con su compatriota Xavier Cugat. El figuerense había empezado su carrera profesional en La Habana, donde se había criado y formado también como violinista.
Una de las canciones más recordadas de Enric Madriguera es "Adiós", co…