Ir al contenido principal

Siegfried


André Siegfried (1875-1959) fue un historiador y geógrafo francés, considerado uno de los fundadores de la sociología electoral. En 1952 la editorial Gustavo Gili sacó un librito titulado Máximas, de cortísima tirada (solo 100 ejemplares), destinado a los miembros de la Sociedad de Bibliófilos de Barcelona. En él se reúne una serie de pensamientos y aforismos de Siegfried, traducidos por Mauricio Torre-Balari, sobre el hombre, su conducta y la polírica. He aquí algunas de estas máximas:

Para juzgar un acto político, hay que preguntarse siempre lo que se propusieron sus autores; raramente es lo que uno piensa, y nunca lo que ellos dicen.

Lo que debiera consolar a los candidatos derrotados, es no tener que sostener las promesas que hicieron.


En política, los grandes intereses prefieren habérselas con un adversario corrompido que con un amigo incorruptible.

Cuando se suscita una cuestión de principios, casi siempre hay detrás de la misma una cuestión personal. 

Para que una alianza política sea sólida, basta que se esté de acuerdo en el terreno de la pasión, no es necesario estarlo en el de la razón.

Es preciso cambiar frecuentemente de opinión si se permanece en un mismo partido; hay que cambiar a menudo de partido si se quiere conservar la misma opinión.


Comentarios

  1. Recóndita, pero con unas máximas que no han cambiado.
    ¡Vaya desastre y qué lío de política!.
    Voy a atreverme a elegir una: la tercera.

    ResponderEliminar
  2. Sí, hay cosas que nunca cambian.

    ResponderEliminar
  3. Pues habría que hacer una segunda edición masiva de esas máximas de Siegfried. Si el resto son como estas, merecería la pena.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Incierta Fritillaria

La historia de la Fritillaria en Gran Bretaña es igualmnente incierta. Es seguro que se cultivaba allí en 1597, y posiblemente hacia 1578 (en realidad los nombrs de esta planta no se fijaron tan pronto, y a veces no está claro de qué planta se habla). Por otro lado, el primer registro de la planta en el mundo natural data de 1736, y hasta eso es anómalo, nadie afirma haber vuelto a verla hasta 1776, una fecha muy tardía para una nativa británica auténtica, sobre todo para una tan llamativa, inconfundible y atractiva. En otras palabras, quien considere nativa la Fritillaria deberá reconocer que las distintas generaciones de botánicos de los siglos XVII y XVIII se pusieron de acuerdo para no mencionarla en absoluto, una confabuilación solo comparable a la de la NASA cuando simuló los aterrizajes de estadounidenses en la Luna, supuestamente en los días que les quedaban libres en la tarea de vigilar los artefactos alienígenas de Roswell.

(Ken Thompson, ¿De dónde son los camellos? Creencia…

Cuando se apaga la luz

"Ningún hombre es listo cuando una mujer apaga la luz".

(Barry Sullivan en Mujer inteligente, 1948, de Edward A. Blatt. Guion de Alvah Bessie y otros).

Un bizarro y efímero fenómeno

La afición de Faulkner por la aviación fue muy temprana. En julio de 1918 partió hacia Toronto para alistarse como piloto cadete en la rama canadiense de la Royal Air Force. Sin embargo el armisticio llegó sin haber concluido el entrenamiento, lo que no le impidió que regresara a su casa de Oxford con uniforme y contando baladronadas acerca de su participación en combates aéreos en los cielos de Alemania. En los años treinta su afición a los aviones se reforzó. Consiguió una licencia de piloto y se compró  un aeroplano de cabina Waco, participando en varias exhibiciones aéreas.
En febrero de 1934 asistió a la ceremonia de inauguración del aeropuerto Sushan, en Nueva Orleans. La experiencioa vivida durante este viaje forma parte del material utilizado para escribir Pylon, publicada en marzo del año siguiente, poco antes de que muriera en accidente aéreo su hermano menor Dean, piloto acrobático.
Pylon es una obra menor dentro de la producción novelística de Faulkner, pero solo en términ…