Ir al contenido principal

Corre Conejo


Este verano he aprovechado para volver a leer libros que hacía mucho tiempo que no leía. No es algo que acostumbre a hacer (el reeler), pero el azar hizo que cayese en mis manos una edición (la primera española, de Seix Barral) de la novela Corre Conejo, de John Updike, que había yo comprado en el lejano Día del Libro de 1967. Desde aquella fecha no había vuelto a leerla; pero tras hojearla, me entraron ganas de volver a hacerlo. La experiencia resultó positiva y se me ocurrió que bien podría de vez en cuando dedicar una de las entradas de este blog a exponer mis impresiones de relecturas recientes.
Guardaba una borrosa pero favorable memoria de esta novela originalmente publicada en 1960, pero después de releerla me reafirmo en mi valoración: es una de las novelas norteamericanas más relevantes de la segunda mitad del siglo pasado; y su protagonista, Harry "Conejo" Angstrom-inmaduro, fanfarrón, vulgar, incapaz de hacer frente a la realidad- uno de los grandes antihéroes de la ficción contemporánea. En Corre Conejo Updike disecciona con afilado bisturí la vida en una pareja en un suburbio de un pueblo de Pensilvania a finales de los años cincuenta, y hace un retrato implacable de una clase media en la que predomina el vacío, la frustración y la falta de rumbo: el reverso amargo del "american way of life" en plena era Eisenhower.
La prosa de Updike es realista, expresiva, rica en detalles y el pulso narrativo se mantiene a lo largo de toda la obra, sin desfallecimientos. Hay escenas memorables, y la de Janice, la mujer de Angstrom, en la que ahoga accidentalmente en la bañera a su hija recién nacida es una pieza de alta literatura, a la altura de pocos narradores. Otros nombres de novelistas norteamericanos contemporáneos suenan más al lector de hoy en día que el de John Updike, pero es indudable que el autor de la saga de "Conejo" está entre los mejores de su generación.

Comentarios

  1. Hace bastante años que lo leí y apenas me acordaba del argumento. Gracias por traerlo, quizás me atreva a releerlo. Creo que no me gustó porque no he repetido con Updike.
    Es una excelente idea que escribas sobre libros que leíste y recuperas ahora, es una manera muy afortunada de vernos a nosotros mismos: lo mucho o poco que hemos cambiado y cómo ha trabajado el tiempo y la experiencia lectora en la apreciación de una obra conocida.

    Saludos

    ResponderEliminar
  2. Al menos a mi me han quedado ganas de seguir leyendo a Updike. A ver qué pasa con otros a los que volveré después de muchos años. Toda lectura tiene su tiempo.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  3. Este verano he leído dos libros que leí hace tiempo:

    "El valle de las muñecas" y Otro que contiene "La clave está en Rebeca, Carne y Espíritu, y El viejo Barrio". Solo estos.

    ResponderEliminar
  4. La novela de Jacqueline Susann: me gustaría ver cómo resiste el paso del tiempo.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Un milagro de san Salvador de Horta

"Dos casados vizcaínos traxeron desde aquel reino a Horta una hija, que era sorda y muda de nacimiento; y poniéndola a los pies del venerable Fray Salvador, les dixo que estuviesen ocho días en la Iglesia orando a Nuestra Señora, y que después hablaría la muchacha. Pasados quatro días habló, pero en lengua catalana, conformándose con el idioma del territorio en que estaba. Entonces viendo hablar a la muda gritaron todos: Milagro, milagro. Pero sus padres como no entendían aquella lengua estaban descontentos, y levantando la voz decían que ellos no querían, ni pedían, que hablase su hija lengua catalana, sino vizcaína; y fueron a Fray Salvador, que le quitase la lengua catalana y le diese la vizcaína. Él les respondió: Vosotros proseguid la oración de los ocho días, que yo también continuaré la mía. Y cumplidos los ocho días, delante de los muchos que concurrieron a ver la novedad, dixo: Amigo, la Virgen Santísima quiere que la niña hable catalán mientras esté en el reino de Catal…

Un poema de Muntañola

La noche es un árbol turbio que se enrreda en el árbol, es antracita antigua quemando la luz, es la piel más arcana del aire. El árbol lo sabe. Él bebe la noche.

(Esther Muntañola, Árbol. Ediciones Tigre de Papel, 2018).

De Anaïs Nin a Nicolás Guillén, con un interludio musical.

En los diarios tempranos de Anaïs Nin, escritos en los años veinte, el apellido Madriguera aparece en varias ocasiones. Paquita y Enric Madriguera eran dos hermanos catalanes, músicos precoces y amigos del compositor hispanocubano Joaquín Nin Castellanos, padre de Anaïs y de Joaquín Nin-Culmell, compositor como su padre. Ambos se alojaron en varias ocasiones en casa de Anaïs. Paquita fue una reconocida pianista, que más tarde se casaría con el guitarrista Andrés Segovia. Enric era violinista y tras empezar una prometedora carrera como intérprete clásico, al llegar Estados Unidos se pasó a la música moderna con gran éxito. Al frente de su banda se hizo famoso como compositor de canciones y bailables de ritmos latinoamericanos, compitiendo en este ámbito con su compatriota Xavier Cugat. El figuerense había empezado su carrera profesional en La Habana, donde se había criado y formado también como violinista.
Una de las canciones más recordadas de Enric Madriguera es "Adiós", co…