Ir al contenido principal

Débil memoria




La gente se había enterado de que la tía Sam se hospedaba en nuestra casa y su fama en la región hizo que llegara un caudal incesante de visitantes, mucha más gente de la que yo había visto desde el funeral de mi abuelo (...).

    La tía Sam demostró una gran paciencia con estos visitantes, que casi siempre eran desconocidos. A algunos los había tratado muchos años atrás y los saludó con cálido afecto. Otros le dijeron que estaban unidos a ella por un vínculo tan tenue como remoto, y ella nunca los contradijo, aunque tampoco fingió acordarse.
    -Mira, cariño -decía-, espero que me perdones, pero no logro acordarme. Mi memoria se ha vuelto más debil que un pedo de mariposa.

(Fred Chappell, Me voy con vosotros para siempre. Libros del Asteroide, 2008. Traducción de Eduardo Jordá) 

Comentarios

  1. Jeje ¡qué arte, el de la tía Sam!.

    Gracias

    ResponderEliminar
  2. Y genial metáfora la de Chappell.

    ResponderEliminar
  3. Pues resulta que esta editorial publica a uno de mis autores favoritos: Robertson Davies. Creo que tienen un buen olfato para sacar libros que merecen la pena.

    ResponderEliminar
  4. En efecto, tienen un catálogo hecho con mucho criterio.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Número diabólico (y no es el 666)

He aquí el número diabólico: 142.857. Consiste en lo siguiente: multiplicado por 2 y por 3 las mismas cifras se producen en los dos productos. Veamos:

                                                            x 2 = 285.714
                                                            x 3 = 428.571

Multiplicado por 4, 5, 6 se obtendrán siempre las mismas cifras y siempre en el mismo orden. Sólo cambia la cifra de partida. Existe una excepción multiplicado por 7. Veamos:

                                        x 7 = 999.999 (seis veces la cifra nueve).

Este número diabólico multiplicado por 8, nos da siete cifras en lugar de seis. Total: 1.142.856, es decir que, sumando la primera y la última cifra de este producto, obtendremos aún las seis cifras del número diabólico. Continuando las multiplicaciones por 9, 10, 11, 12 y 13 y sumando la primera y la última cifra del producto, viene de nuevo a nuestros ojos el número diabólico. Llegado a 14 (dos veces siete) se obtiene: 1.999.998, es de…

Escribir o no escribir

Por lo tanto, escribir que se querría escribir, ya es escribir. Escribir que no se puede escribir, también es escribir. Una manera como cualquier otra de llevar a cabo el vuelco que da pie a tantos propósitos audaces: hacer de lo periférico el centro, de lo accesorio lo esencial y de la arenilla la piedra angular. Sabía por lo tanto lo que tenía que hacer: dar una especie de golpe de mano mediante el cual había que conseguir otorgar una existencia ficticia a unos libros que no existen realmente y, gracias a ello, conferir una existencia real al libro que trata de esos libros ficticios. Un proceder en suma que se asemeja al que conduce al cogito cartesiano: en el momento preciso de dar fe de mi ineptitud para la escritura me descubría a mí mismo escritor, y de la ausencia de mis obras fallidas se nutriría éste. Hermoso ejemplo de esa estrategia del quien-pierde-gana, de esa proeza dialéctica que convierte una acumulación de fracasos en un camino hacia el éxito. ¡No será que no nos han…