Ir al contenido principal

Las Cartas de Feijoo


Ayer se clausuró en Oviedo el III Simposio Internacional Con la razón y la experiencia: Feijoo, 250 años después, organizado por el Instituto Feijoo de Estudios del Siglo XVIII. En el  simposio participaron más de cincuenta especialistas procedentes de una treintena de universidades de ocho países, los cuales analizaron los múltiples aspectos de la obra de Feijoo (literarios, científicos, filosófícos, etc). Dentro de los actos programados tuvo lugar la presentacióin del primer tomo de las Cartas eruditas y curiosas, de Benito Jerónimo Feijoo, a cargo de D. Francisco Aguilar Piñal.
Las Cartas (1742-1760, 5 vol) son junto al Teatro crítico universal la obra cumbre del P. Feijoo, y en cierta medida viene a ser su continuación por vía "epistolar". Aunque los objetivos y líneas temáticas son similares en ambas obras, en las Cartas se observan, entre otros rasgos, y como se desprende del extenso y documentado "Estudio introductorio" hecho por Inmaculada Urzainqui, el superior espacio concedido a proponer a gobernantes y autoridades medidas de política social y cultural que favorezcan el progreso del país, así como una mayor preocupación por orientar el sentido moral de sus lectores.   
La publicación de esta obra se enmarca dentro del proyecto de las Obras completas del P. Feijoo que desde hace tiempo viene llevando a cabo el IFES.XVIII, centro que, con la colaboración del Ayuntamiento de Oviedo y la editorial KRK, ha publicado el presente volumen. La edición crítica ha corrido a cargo de Inmaculada Urzainqui y Eduardo San José, habiendo tenido como colaboradores a Víctor Álvarez Antuña, Pedro Álvarez de Miranda, Silverio Cerra Suárez (desgraciadamente fallecido hace unos meses, y a quien junto con José Miguel Caso González va dedicado este tomo) y Jorge Ordaz Gargallo.   

Comentarios

  1. Quizás sería muy pertinente enviar un ejemplar a quienes dirigen la "cosa pública", a ver si se les ilumina la neurona.

    ResponderEliminar
  2. Habría primero que decirles quién fue Feijoo, y aun así me temo que no le harían ni caso.

    ResponderEliminar
  3. Es verdad Jorge, más de una podemos equivocarnos en vez de con las cartas de Feijoo con las recetas de fideos fideuá.
    Hay que saber un poquito de todo. ¡Ay!.

    ResponderEliminar
  4. Perdona, que yo aún así, la entrada me la tomo muy en serio:)

    ResponderEliminar
  5. Bueno, Feijoo también tenía su sentido del humor...

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Nuevo libro

"Este texto es la historia del reencuentro con un autor que me ha acompañado con intermitencias durante cincuenta años, y cuya vida, personalidad y obra literaria me resultan especialmente fascinantes. Pero no es solo eso. En cierta forma Prokosch también es el pretexto para hablar de escritura y libros. Del oficio de escritor. Del éxito y del fracaso. De críticas y rechazos. De realidad y ficción. Del azar. De máscaras. Esto es, de vida y literatura."


Mayo del 68: Una visión

"Estoy convencido de que de no haber sido bueno el tiempo reinante durante el mes de mayo, la revolución no se hubiera podido hacer. Quizás se hubiera reducido a unas cuantas escaramuzas. La lluvia y el frío suelen atenuar los ánimos revolucionarios más que ninguna otra cosa. Sé que esto podrá resultar cínico, pero yo creo que es verdad. La policía de París también compartía mi opinión.  Tengo entendido que los oficiales de la Prefectura se reunían todos los días para estar al corriente de los boletines meteorológicos." Quien así habla es el periodista Jack Hartley, narrador y uno de los protagonistas de la novela El alegre mes de mayo (1971), del escritor estadounidense James Jones.
No es el famoso autor de novelas como De aquí a la eternidad o Como un torrente un nombre que se suela asociar a los hechos de mayo de 1968. No obstante, fue uno de los pocos escritores norteamericanos que, a poco de suceder los hechos, decidió novelarlos. (Otro autor fue su compatriota Frank Y…

Diálogo entre un tirano y un poeta en torno a la literatura

-Bueno, a ver, ¿qué haces?
-Perdona, Schiavón, estaba pensando en voz alta.
-No, si por mí, puedes seguir.
-Le daba vueltas a la retórica.
-¿...?
-Es que yo entiendo que la literatura -y creo que todo es literatura- se nutre de tres componentes que, por orden de importancia, son: la retórica, la sensibilidad y la inteligencia.
-Desmenuza, por favor.
-Entiendo por retórica el dominio del lenguaje; por sensibiliodad, la capacidad de sorprenderse y fabular; por inteligencia el saber ordenar lo escrito.
-Arnaldo..., me da la sensación de que todos los que habláis de literatura decís excactamente lo mismo.
-Siempre se dice lo mismo.
-Entonces, ¿por qué estamos perdiendo el tiempo?
-Tú no ganas ni pierdes el tiempo.
-Bueno, era una forma de expresarme.
-Exactamente..., como todo. La literatura es el catálogo de las formas de expresarse.
-Luego... ¿todas las obras dicen lo mismo?
-Se diferencian en el número de palabras que necesitan para decirlo y en el orden que se establece entre ellas.