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El poder de la flauta


De cómo las inflexiones de ciertas flautas sonando de cierta manera pueden sanar el dolor de ciática.
     Es cosa creída por muchos y sabida por tradición, que cuando la ciática hace más dolor, entonces, si un flautista suena suavemente modulando, los accesos de dolor menguan. Hace poco lo he encontrado escrito en una obra de Teofrasto. También que las picaduras del escorpión se curan por medio del sonido hábil y modulado de la flauta, lo pone un libro de Demócrito intitulado Sobre las pestilencias, donde informa que para muchas enfermedades del hombre el canto de las flautas ha sido medicina. Tanta es la afinidad entre el cuerpo y la mente del hombre, y por tanto entre los achaques, también, y las curas del alma y del corazón.  

(Aulo Gelio, Noches áticas, libro IV, XIV. Versión a partir de la traducción al catalán del Dr. Cebriá Montserrat de las Nits àtiques, Vol II, Fundació Bernat Metge, Barcelona, 1934)

Comentarios

  1. Musicoterapia ¿no?. Descubrí por este medio la versión de "La pequeña flor" de Sándor Benkó y no recuerdo la de veces que lo escuché, pero tocando el clarinete.
    Por si quieres escucharlo y alivie lo que tenga que aliviar:)

    http://youtu.be/M9Gmmu2ligI

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  2. Conocía la versión de "Petite fleur" de Sidney Bechet, pero no esta. Gracias.

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Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).