Ir al contenido principal

Carmina Virgili


Hace unos días murió Carmina Virgili, primera catedrática que hubo en España de su especialidad (Estratigrafía). Cuando yo estudiaba Geológicas en Barcelona ella estaba en la Universidad de Oviedo; luego, cuando yo me fui a Oviedo, ella ya se había ido a Madrid. Más tarde llegué a conocerla, en una lectura de tesis. Como todo estudiante de geología de entonces, hube de consultar más de una vez su fundamental monografía El Triásico de los Catalánides (1958), que había sido su tesis doctoral.
Hace unos años mantuve con ella una breve y amable correspondencia a propósito de la estancia de Charles Lyell en España, cuando preparaba su libro Lyell. El fin de los mitos geológicos (2003). Para entonces estaba ya jubilada y dedicaba sus esfuerzos a la historia de la geología. En su faceta pública Virgili fue Secretaria de Estado de Universidades e Investigación con el primer gobierno socialista, presidenta de la Fundación Pablo Iglesias y senadora por Barcelona.
La esquela publicada en La Vanguardia dice así:

"CARMINA VIRGILI RODON. Geóloga. Nacida en Barcelona, el 19 de junio de 1927, ha muerto en Barcelona, el 21 de noviembre de 2014. Se va agradecida de los años que ha vivido y del afecto que siempre ha encontrado en sus amigos, compañeros, alumnos, colegas y familiares. Se despide de los que quedan y espera, de alguna manera, encontrar a los que no están. No se celebra entierro, porque ha hecho donación de su cuerpo a la Facultad de Medicina."

Descanse en paz. 
  

Comentarios

Entradas populares

Políticos mejores y peores

P. ¿Queres decir que toda política es un juego sucio y que se la debería dejar en manos de los sinvergüenzas? ¿Te unes a la banda de los que dicen que el mundo sólo de salvará por un cambio del corazón? ¿Es eso?

R. No. Sólo digo que hoy los políticos dependen del apoyo de las masas, y que en consecuencia son representativos del hombre medio de su país y de su tiempo, a veces un poco mejores, a veces algo peores. Si fueran mucho mejores o mucho peores, no tendrían éxito, porque jamás serían aceptados por las masas (...) Esto significa que si estás muy por encima de la media en comprensión y sensibilidad, es probable que no seas capaz de hacer mucho políticamente, en el sentido estricto de la palabra, porque no tardarás en verte obligado a hacer cosas en las que realmente no crees, lo que significa que en la práctica fallarás, pues es imposible hacer bien algo si no se cree totalmente en lo que se está haciendo...

(W. H. Auden, El prolífico y el devorador. Traducción de Horacio Vázquez…

Escribir o no escribir

Por lo tanto, escribir que se querría escribir, ya es escribir. Escribir que no se puede escribir, también es escribir. Una manera como cualquier otra de llevar a cabo el vuelco que da pie a tantos propósitos audaces: hacer de lo periférico el centro, de lo accesorio lo esencial y de la arenilla la piedra angular. Sabía por lo tanto lo que tenía que hacer: dar una especie de golpe de mano mediante el cual había que conseguir otorgar una existencia ficticia a unos libros que no existen realmente y, gracias a ello, conferir una existencia real al libro que trata de esos libros ficticios. Un proceder en suma que se asemeja al que conduce al cogito cartesiano: en el momento preciso de dar fe de mi ineptitud para la escritura me descubría a mí mismo escritor, y de la ausencia de mis obras fallidas se nutriría éste. Hermoso ejemplo de esa estrategia del quien-pierde-gana, de esa proeza dialéctica que convierte una acumulación de fracasos en un camino hacia el éxito. ¡No será que no nos han…

El Centauro

Maurice de Guérin, nacido en 1810 en el castillo albigense de Caylar, en Andillac, y muerto en el mismo lugar poco antes de cumplir los veintinueve años, es uno de los más exquisitos poetas románticos franceses. Su obra, póstuma, es tan breve como corta fue su vida. Jules de Goncourt dijo que entre los poetas modernos solo Maurice de Guérin hizo el hallazgo de una lengua para hablar de los tiempos antiguos. También fue elogiado, entre otros, por Sainte-Beuve, Remy de Gourmont, Rilke y Mauriac.
En julio de 1954 se publicó en Albi (Tarn), en la Imprimerie Coopérative du Sud-Ouest, un librito de 44 páginas, en octavo, con su poema en prosa más celebrado, "Le Centaure", en el que un viejo compañero de Quirón, llamado Macareo, expone al adivino Melampo sus pensamientos sobre el paso del tiempo y evoca con nostalgia su vigorosa juventud. El poema fue dado a conocer por George Sand en 1840 en la Revue des Deux Mondes. 
La edición incluye, además del texto original, la traducción …