Ir al contenido principal

La chica de la moto


"Solo con su cuerpo y desde dentro de él como una víbora, haciendo inclinar esa motocicleta negra a un lado y a otro, entrando en la lenta línea de coches y saliendo de ella para llegar allí primero, mirando hacia el norte a través de las antiparras y dirigiéndose hacia Mount Moriah y moviendo colas de coatí frente a todos, iba Wesley Beavers, y echada contra su espalda como dormida, a horcajadas en el asiento de piel de cordero que estaba detrás de él, iba Rosacoke Mustian, que acaso fuese su muchacha y que había renunciado a mirar cara al viento y trataba de saludar con una inclinación de cabeza a cada coche triste que aparecía en la fila, y cuando él aumentó la velocidad y pasó el camión (alquilado esa tarde por el señor Isaac Alston y conducido por su peón, Sammy, que transportaba un ataúd de pino y a un muchacho negro vestido con todo lo que pudo conseguir prestado, sentado en un asiento trasero, rodeado de flores y con un pie sobre el ataúd para sujetarlo); cuando hubieron pasado también el camión, Rosacoke dijo una vez a sus espaldas "No, no" y permaneció como humillada, no pensando en nada pero con sus manos en las caderas de él para salvar la querida vida, mientras su blusa blanca se henchía tras de ella como una bandera derrotada."

(Comienzo de Una vida larga y feliz, de Reynolds Price, Editorial Sudamericana, 1969. Traducción de Roberto Bixio)
 

Comentarios

  1. No conocía al autor, no sé por què pero ese fragmento me recuerda a Walter Percy.

    ResponderEliminar
  2. Cierto. Los dos son escritores sureños.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Mayo del 68: Una visión

"Estoy convencido de que de no haber sido bueno el tiempo reinante durante el mes de mayo, la revolución no se hubiera podido hacer. Quizás se hubiera reducido a unas cuantas escaramuzas. La lluvia y el frío suelen atenuar los ánimos revolucionarios más que ninguna otra cosa. Sé que esto podrá resultar cínico, pero yo creo que es verdad. La policía de París también compartía mi opinión.  Tengo entendido que los oficiales de la Prefectura se reunían todos los días para estar al corriente de los boletines meteorológicos." Quien así habla es el periodista Jack Hartley, narrador y uno de los protagonistas de la novela El alegre mes de mayo (1971), del escritor estadounidense James Jones.
No es el famoso autor de novelas como De aquí a la eternidad o Como un torrente un nombre que se suela asociar a los hechos de mayo de 1968. No obstante, fue uno de los pocos escritores norteamericanos que, a poco de suceder los hechos, decidió novelarlos. (Otro autor fue su compatriota Frank Y…

Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).