Ir al contenido principal

Hombres de piedra



¿Hombres o piedras?, de Archie Lowan (pseudónimo de Luis Bayarri Lluch), salió en la colección "Luchadores del Espacio", de Editorial Valenciana, en 1963. Es una fantasía científica en la que salen nada menos que dos geólogas. Una es Mary Duval, catedrática de Geología y Espeleología; la otra es Dorothy Lotan, Jefa del Laboratorio Geológico. La primera está convencida de que en una sima llamada "Golat", en Marte, se encuentra un raro mineral de extrañas propiedades, la klivotarinapirita, descubierto sobre el papel por los profesores Klivo y Tarín. Segun estos mineralogistas dicho mineral desprende, sometido a un tratamiento de altas presiones y elevada temperatura, un gas de excepcionales aplicaciones: las de generar, por sí solo, vida. La doctora Lotan es elegida para formar parte de una expedición a Marte para explorar la sima "Gotan".
A partir de este momento la historia adquiere un tono de aventura claramente derivado de Viaje al centro de la Tierra y El mundo perdido. Los expedicionarios desciendan por la sima, llegan a un lago subterráneo de aguas turquesas, recorren galerías alucinantes de rocas fosforescentes y se enfrentan con monstruos amenazantes, en particular con unos enigmáticos "hombres de piedra":
"El espectáculo que contemplaron fue algo capaz de cortar la respiración. Las rocas comenzaban a animarse en derredor suyo, saliendo de entre ellas más de una veintena de hombres de piedra (...) Cayeron muchos de estos monstruos de pesadilla, pero surgían de todas partes y pronto fue imposible utilizar las armas. Entonces, tuvieron que defenderse con los puños. La lucha fue a muerte y sin cuartel. Pero esta vez, las cosas no se presentaron para los terrícolas ni tan claras ni tan fáciles como hasta ahora. Aquellos monstruos sabían luchar y eran duros, como la misma roca de que estaban formados sus cuerpos".Como es usual en estos casos, el traidor forma parte de la expedición.

Comentarios

Entradas populares

Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).