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Feijoo

Se cumplen hoy 250 años de la muerte de Benito Jerónimo Feijoo (1676-1764). Nada mejor para rendirle homenaje que acudir a sus obras, para comprobar, entre otras cosas, su sorprendente actualidad. Una de las maneras de hacerlo es leyendo el libro recién aparecido Lidiando con sombras, una antología del P. Feijoo, editada por Ediciones Trea y el Instituto Feijoo de Estudios del Siglo XVIII, cuyos textos han sido seleccionados por Elena de Lorenzo Álvarez, Rodrigo Olay Valdés y Noelia García Díaz.
He aquí, a modo de muestra, un breve pasaje del discurso "La política más fina" (Teatro Crítico Universal, 1,4, 1726):

§ XIII.43  Las verdaderas artes de mandar son elegir ministros sabios y rectos, premiar méritos y castigar delitos, velar sobre los intereses públicos y ser fiel en las promesas. De este modo se asegura el respeto, el amor y la obediencia de los súbditos mucho más eficazmente que con todo el complejo de esotras sutilezas políticas o razones de Estado, misterio depositado en las mentes de los áulicos que, como cosa sacratísima, jamás se deja ver por entero ni sale a público, sino cubierta de un velo muy opaco; siendo en la mayor parte solo un fantasma ridículo o ídolo vano que con nombre de deidad se da a adorar al ignorante vulgo. La razón de Estado es el universal motor del Imperio y razón de todo, sin serlo de nada. Si se pregunta por qué se hizo esto, se dice que por razón de Estado; si por qué se omitió lo otro, también por razón de Estado.
44. Si por razón de Estado se entiende la prudencia política, ¿por qué no se nombra con esta voz, que es harto mejor? Pues el nombre de prudencia política significa una virtud moral; y el nombre de razón de Estado no sabemos qué significa.

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Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).