Ir al contenido principal

Feijoo

Se cumplen hoy 250 años de la muerte de Benito Jerónimo Feijoo (1676-1764). Nada mejor para rendirle homenaje que acudir a sus obras, para comprobar, entre otras cosas, su sorprendente actualidad. Una de las maneras de hacerlo es leyendo el libro recién aparecido Lidiando con sombras, una antología del P. Feijoo, editada por Ediciones Trea y el Instituto Feijoo de Estudios del Siglo XVIII, cuyos textos han sido seleccionados por Elena de Lorenzo Álvarez, Rodrigo Olay Valdés y Noelia García Díaz.
He aquí, a modo de muestra, un breve pasaje del discurso "La política más fina" (Teatro Crítico Universal, 1,4, 1726):

§ XIII.43  Las verdaderas artes de mandar son elegir ministros sabios y rectos, premiar méritos y castigar delitos, velar sobre los intereses públicos y ser fiel en las promesas. De este modo se asegura el respeto, el amor y la obediencia de los súbditos mucho más eficazmente que con todo el complejo de esotras sutilezas políticas o razones de Estado, misterio depositado en las mentes de los áulicos que, como cosa sacratísima, jamás se deja ver por entero ni sale a público, sino cubierta de un velo muy opaco; siendo en la mayor parte solo un fantasma ridículo o ídolo vano que con nombre de deidad se da a adorar al ignorante vulgo. La razón de Estado es el universal motor del Imperio y razón de todo, sin serlo de nada. Si se pregunta por qué se hizo esto, se dice que por razón de Estado; si por qué se omitió lo otro, también por razón de Estado.
44. Si por razón de Estado se entiende la prudencia política, ¿por qué no se nombra con esta voz, que es harto mejor? Pues el nombre de prudencia política significa una virtud moral; y el nombre de razón de Estado no sabemos qué significa.

Comentarios

Entradas populares

Número diabólico (y no es el 666)

He aquí el número diabólico: 142.857. Consiste en lo siguiente: multiplicado por 2 y por 3 las mismas cifras se producen en los dos productos. Veamos:

                                                            x 2 = 285.714
                                                            x 3 = 428.571

Multiplicado por 4, 5, 6 se obtendrán siempre las mismas cifras y siempre en el mismo orden. Sólo cambia la cifra de partida. Existe una excepción multiplicado por 7. Veamos:

                                        x 7 = 999.999 (seis veces la cifra nueve).

Este número diabólico multiplicado por 8, nos da siete cifras en lugar de seis. Total: 1.142.856, es decir que, sumando la primera y la última cifra de este producto, obtendremos aún las seis cifras del número diabólico. Continuando las multiplicaciones por 9, 10, 11, 12 y 13 y sumando la primera y la última cifra del producto, viene de nuevo a nuestros ojos el número diabólico. Llegado a 14 (dos veces siete) se obtiene: 1.999.998, es de…

Escribir o no escribir

Por lo tanto, escribir que se querría escribir, ya es escribir. Escribir que no se puede escribir, también es escribir. Una manera como cualquier otra de llevar a cabo el vuelco que da pie a tantos propósitos audaces: hacer de lo periférico el centro, de lo accesorio lo esencial y de la arenilla la piedra angular. Sabía por lo tanto lo que tenía que hacer: dar una especie de golpe de mano mediante el cual había que conseguir otorgar una existencia ficticia a unos libros que no existen realmente y, gracias a ello, conferir una existencia real al libro que trata de esos libros ficticios. Un proceder en suma que se asemeja al que conduce al cogito cartesiano: en el momento preciso de dar fe de mi ineptitud para la escritura me descubría a mí mismo escritor, y de la ausencia de mis obras fallidas se nutriría éste. Hermoso ejemplo de esa estrategia del quien-pierde-gana, de esa proeza dialéctica que convierte una acumulación de fracasos en un camino hacia el éxito. ¡No será que no nos han…