Ir al contenido principal

Incómodos interrogantes


No obstante, al tiempo que se multiplican las voces de quienes sostienen que el libro futuro será digital o no será -y las de aquellos que defienden el del papel, inevitablemente-, muy pocos parecen ver que el debate en torno al soporte del texto literario no solo no contribuye a la discusión pendiente en torno al valor de la literatura, sino que sirve de excusa también para posponer esa discusión todo lo posible. En otras palabras, que la discusión sobre si leeremos en papel o en digital -y aquí el tiempo verbal es erróneo, ya que la mayor parte de nosotros "ya" leemos en ambos formatos- es agitada por los actores que intervienen en el negocio editorial para no discutir si leeremos a secas y, en ese caso, qué; y que esto posiblemente se deba a que una discusión de ese tipo no puede sino resultar incómoda para una industria que, con la anuencia y el entusiasmo de muchos escritores, ha desvalorizado el producto literario mediante la repetición de las fórmulas ya conocidas, la instrumentalización del texto -que se ha convertido en reclamo publicitario de políticos y actores o en producto franquiciado de una marca que abarca también filmes, espectáculos deportivos o, en el peor de los casos, performances- y la multiplicación de la oferta. Qué leeremos en el futuro es un interrogante incómodo porque tiene como requisito ineludible el preguntarse sobre lo que leemos en el presente, una pregunta que tal vez no podamos responder sin cierto rubor.

(Patricio Pron, El libro tachado. Prácticas de la negación y el silencio en la crisis de la literatura. Turner Noema, 2014)

Comentarios

  1. Me alegra encontrar su recomendación porque estoy a punto de leerlo :)

    Saludos

    ResponderEliminar
  2. Vale la pena. Es una mina de información.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  3. Siempre tendremos a los clásicos...

    ResponderEliminar
  4. Todavía prefiero los libros, eso de merodear por las hojas me encanta. Al igual que su tacto.
    Lo he intentando en digital y no puedo, parece como si me faltara algo.

    Saludos Jorge

    ResponderEliminar
  5. Si el libro de papel ha durado tanto tiempo será por algo. Es un gran invento. El libro digital todavía puede (y debe) mejorar.
    Saludos.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Finales felices

Brad Pitt: "¿Crees que esta historia tendrá un final feliz?"
Angelina Jolie: "Los finales felices son historias sin acabar."

(Sr. y Sra. Smith, 2005, de Doug Liman. Guion de Simon Kinberg).

Presente continuo

Para una historia de la literatura, el único criterio de valor debe ser el presente, quiero decir, lo que justifica históricamente a un escritor no es su permanencia en el aire de los tiempos sino que su realidad es una especie de presente continuo que lo hace contemporáneo en algunas épocas y lo oscurece en otras. Porque para nadie, en ningún tuempo, hay valores absolutos.

(Ricardo Piglia, Los diarios de Emilio Renzi. Años de formación, Anagrana, 2015).

Luis Romero

Luis Romero (Barcelona, 1916-2009)  a principios de los años cincuenta.

A Luis Romero -de quien este año se cumple el centenario de su nacimiento- le sorprendió la. concesión del Premio Eugenio Nadal de 1951 durante su estancia en Argentina. La Noria era su primera novela (antes había publicado un libro de poemas, Cuerda tensa, y otro de viajes, Tabernas) y describe un día de Barcelona a través de treinta y seis personajes, sin contar otros secundarios o menos relevantes. Ya en su día, Eugenio de Nora destacó la influencia técnica de La colmena de Camilo José Cela y de la traducción al castellano (por José Salas Subirat) de Ulises, de James Joyce. Ambas novelas, que habían sido publicadas en Argentina, estaban muy en boga. Yo añadiría otra posible influencia cinematográfica: La ronde (1950), de Max Ophüls, basada en la obra de Arthur Schnitzler.
La novela de Romero (reeditada recientemente por la editorial Comanegra) combina el realismo objetivista y el monólogo interior. Los personaje…