Ir al contenido principal

Un poema de Vinyoli



TRABAJO DE VIEJO

Al atardecer, fuera del pueblo, paseo,
buscando aquello que nunca encontraré.
Trabo palabras con dolor y recuerdos
de gozos vividos. Famélicos gatos acuden
a devorarme. Sueños, habéis huído.
Palpo la roca y el árbol y me apoyo en él.
Ya es hora de volver a casa. Viejo,
llevo en la mano la piedra del poema.

("Feina de vell", en: A hores petites, Ed. Crítica, 1981. Traducción: J. O.)

Comentarios

  1. ¿Sabes?, qué curioso, me pasa algo parecido. Suelo caminar bastante y cuando lo hago por caminos en los que apenas he estado, me da la sensación de que he perdido lo más importante de mi vida. Y entonces vuelvo con el deseo de no perder de nuevo tantas cosas importantes. En mi caso no es la vejez, pero sí recuerdos que me asustan y no quiero volver a pasar por ellos.
    Perdona si explico esto, es un poema con el que me he identificado mucho. Es breve y con un contenido muy importante para mi.

    Gracias

    ResponderEliminar
  2. Esto es lo que tienen los buenos poemas: que te hablan a ti, de ti.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).