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La Gran Desgracia


El centenario del inicio de la Primera Guerra Mundial ha propiciado el recuerdo, y en algunos casos la reedición, de novelas que tratan este tema bajo diversas perspectivas. Así, suelen citarse las más conocidas, como Adiós a las armas, de Ernest Hemingway; Sin novedad en el frente, de Erich Maria Remarque, El fuego, de Henri Barbusse, Tempestades de acero, de Ernst Junger... y otras menos conocidas: El buen soldado Schweik, de Jaroslav Hasek o Los que teníamos doce años, de Ernst Glaeser. (En esta última novela, en la que guerra es vista desde la retaguardia alemana por un adolescente, se dice: "La guerra son nuestros padres").
Pero ahora quiero aquí mencionar un cuento que, a pesar de su brevedad, resume toda la crueldad y el absurdo de la guerra. Se trata de El miedo (Gallo Nero, 2010), del escritor italiano Federico De Roberto (1861-1927), relato crudo y verista, publicado en 1921.
En un pasaje del mismo escribe De Roberto:
    "La guerra es dura, pero, ¡yo resisto!"
    "Era la frase irónica, la cantinela mordaz con la que los humildes soldados de infantería, que se consumían en los fosos de las trincheras, soportaban todas las fatigas, afrontaban todos los peligros y padecían todas las torturas, expresaban el dolor y el desdén contra los orgullosos propósitos que ostentaban los emboscados, los héroes de sillón, los especuladores que se lucraban con la gran desgracia".  

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Antillón

  Con el placer de costumbre leo en Lecturas y pasiones (Xordica, 2021), la más reciente recopilación de artículos de José Luis Melero, una referencia al geógrafo e historiador Isidoro de Antillón y Marzo, nacido y muerto en la localidad turolense de Santa Eulalia del Campo (1778-1814). Antillón fue un ilustrado en toda regla, liberal en lo político, que difundió sus ideas, entre ellas el antiesclavismo, a través de diversas publicaciones. Sus obras más relevantes son las de carácter geográfico, entre las que destaca Elementos de la geografía astronómica, natural y política de España y Portugal (1808). En esta obra se muestra crítico con otros geógrafos españoles (caso de Tomás López) y con los extranjeros que escribían sobre España (a excepción del naturalista Guillermo Bowles). Gracias a Jovellanos Antillón llegó a ser elegido diputado por Aragón en las Cortes de Cádiz. A su amigo y protector le dedicó Noticias históricas de D. Gaspar Melchor de Jovellanos , impreso en Palma de Mall

Como un río de corriente oscura y crecida

  Era un panorama extraño. En Barcelona, la habitual multitud nocturna paseaba Rambla abajo entre controles de policía regularmente repartidos, y la habitual bomba que explotaba en algún edificio inacabado (a causa de la huelga de los obreros de la construcción) parecía arrojar desde las calles laterales perqueñas riadas de gente nerviosa a la Rambla. Los carteristas, apaches, sospechosos vendedores ambulantes y relucientes mujeres que normalmente pueden verse en las callejuelas se infiltraban entre las buenas familias burguesas, las brigadas de obreros de rostro endurecido, las tropillas de estudiantes y jóvenes que deambulaban por la ciudad. La multitud se desparramaba lentamente por la Rambla, como un río de corriente oscura y crecida. Apareció un ejército de detectives, de bolsillos abultados, apostados en cada café, vagueando por la Rambla y enganchando, de un modo vengativamente suspicaz, a algunos transeúntes elegidos por alguna singular razón, hasta el punto de que incluso esta

Un milagro de san Salvador de Horta

"Dos casados vizcaínos traxeron desde aquel reino a Horta una hija, que era sorda y muda de nacimiento; y poniéndola a los pies del venerable Fray Salvador, les dixo que estuviesen ocho días en la Iglesia orando a Nuestra Señora, y que después hablaría la muchacha. Pasados quatro días habló, pero en lengua catalana, conformándose con el idioma del territorio en que estaba. Entonces viendo hablar a la muda gritaron todos: Milagro , milagro . Pero sus padres como no entendían aquella lengua estaban descontentos, y levantando la voz decían que ellos no querían, ni pedían, que hablase su hija lengua catalana, sino vizcaína; y fueron a Fray Salvador, que le quitase la lengua catalana y le diese la vizcaína. Él les respondió: Vosotros proseguid la oración de los ocho días, que yo también continuaré la mía . Y cumplidos los ocho días, delante de los muchos que concurrieron a ver la novedad, dixo: Amigo, la Virgen Santísima quiere que la niña hable catalán mientras esté en el reino de Cat