Ir al contenido principal

Salisachs



Esta elegante joven de la alta sociedad barcelonesa es la "senyoreta Mercè Salisachs", tal como aparece en la fotografía de Ramon Batlles, para la sección "Pàgines d'album" de la revista D'Ací i D'Allà, (número de verano de 1934). Entonces tenía 17 años, y ya escribía. Hace unos días falleció con 97. Era la decana de las escritoras en activo de España.
Mercedes Salisachs escribió unas cuarenta obras, la mayoría novelas. Ganó premios, tuvo muchos lectores, pero la crítica, sobre todo la más académica, fue renuente con su obra. No he leído muchas de sus novelas, pero recuerdo especialmente Una mujer llega al pueblo, que ganó el premio de Ciudad de Barcelona de 1956. Era un novela con un buen pulso narrativo y el tema -una mujer soltera llega a su pueblo para dar a luz- valiente para la época. Y luego está Más allá de los raíles (1957), extraña y desasosegante novela cuyo argumento es el siguiente:
Un hombre celebra una despedida de soltero, su boda está prevista para una semana después. Al salir de la fiesta sube a un tranvía para ir a su casa, en las afueras de Barcelona. Al llegar a su parada todavía tiene que andar un buen trecho hasta llegar a su casa. En el camino se encuentra con una niña; una niña enigmática, sonriente, aparentemente muda. El hombre, que ha bebido en exceso en la fiesta, piensa si aquella niña es fruto de su imaginación, y en torno a él todo adquiere un carácter onírico. Su interrogatorio se pierde en la noche, la niña no contesta, únicamente sonríe. El hombre desea perderla de vista y se aleja. pero la niña le sigue. El hombre se desquicia. Su instinto puede más que su razón. Surge el horror de su acto, pero ya es tarde para rectificar. La novela acaba cuando el hombre llega a su casa. La tragedia se ha consumado y todos sus proyectos, incluida su boda, se desmoronan.

Comentarios

  1. Somos un país anormal y esa falta de normalidad nos mata. Somos capaces de hacer juicios sumarísimos al prójimo pero incapaces de poner orden en casa porque no hay hogar que no esté secuestrado por el pasado.

    Creo que incluso Mercedes Salisachs, como otros escritores, habrían querido no ser de nadie para poder ser de todos.

    ResponderEliminar
  2. Por desgracia, es así.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  3. Interesante Jorge, me gustan muchos estos detalles que de alguna manera, se quedaron casi en el anonimato.
    Gracias

    ResponderEliminar
  4. Gracias a ti, L.N.J., por saber apreciarlos.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Escribir o no escribir

Por lo tanto, escribir que se querría escribir, ya es escribir. Escribir que no se puede escribir, también es escribir. Una manera como cualquier otra de llevar a cabo el vuelco que da pie a tantos propósitos audaces: hacer de lo periférico el centro, de lo accesorio lo esencial y de la arenilla la piedra angular. Sabía por lo tanto lo que tenía que hacer: dar una especie de golpe de mano mediante el cual había que conseguir otorgar una existencia ficticia a unos libros que no existen realmente y, gracias a ello, conferir una existencia real al libro que trata de esos libros ficticios. Un proceder en suma que se asemeja al que conduce al cogito cartesiano: en el momento preciso de dar fe de mi ineptitud para la escritura me descubría a mí mismo escritor, y de la ausencia de mis obras fallidas se nutriría éste. Hermoso ejemplo de esa estrategia del quien-pierde-gana, de esa proeza dialéctica que convierte una acumulación de fracasos en un camino hacia el éxito. ¡No será que no nos han…

Luciérnagas en la noche

Eric Chapman contempló la esfera de su reloj de pulsera.
Se incorporó paseando por el amplio despacho. Se aproximó al ventanal. Desde allí se apreciaba una panorámica de la ciudad de Los Ángeles. Era como un gigante devorado por luciérnagas. Los destelleantes luminosos de neón dominaban la oscuridad de la noche.

(Adam Surray, El caso del cadáver secuestrado. Editorial Bruguera, 1982).

Políticos mejores y peores

P. ¿Queres decir que toda política es un juego sucio y que se la debería dejar en manos de los sinvergüenzas? ¿Te unes a la banda de los que dicen que el mundo sólo de salvará por un cambio del corazón? ¿Es eso?

R. No. Sólo digo que hoy los políticos dependen del apoyo de las masas, y que en consecuencia son representativos del hombre medio de su país y de su tiempo, a veces un poco mejores, a veces algo peores. Si fueran mucho mejores o mucho peores, no tendrían éxito, porque jamás serían aceptados por las masas (...) Esto significa que si estás muy por encima de la media en comprensión y sensibilidad, es probable que no seas capaz de hacer mucho políticamente, en el sentido estricto de la palabra, porque no tardarás en verte obligado a hacer cosas en las que realmente no crees, lo que significa que en la práctica fallarás, pues es imposible hacer bien algo si no se cree totalmente en lo que se está haciendo...

(W. H. Auden, El prolífico y el devorador. Traducción de Horacio Vázquez…