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Aznar, independentista


Muchos almirantes y generales no podían admitir sin repugnancia un estado de guerra entre el autoplaneta "Valera" y el Gobierno de Redención. "Valera" no era sino un gigantesco transporte de tropas que operaba bajo la bandera del Gobierno redentor. ¿Podía hoy, después de tantos siglos de fiel subordinación al Gobierno de Redención levantarse el autoplaneta en armas contrra su legítimo Gobierno?
   -¡Sí, podemos! -contestó Miguel Ángel Aznar descargando un violento puñetazo sobre la mesa que presidía-. Creo que ha llegado el momento en que "Valera" debe declararse independiente. (...) Nunca razones de más peso apoyaron la petición de independencia de ninguna colonia terrícola. Y a menos que abominemos de nuestra religión y nuestras costumbres, y nos resignemos a ser pasados a cuchillo por esa multitud de monstruos encefálicos, tenemos que proclamarnos independientes... ¡ahora mismo!
   La rotunda proposición de Miguel Ángel Aznar dejó sumidos a los altos jefes valeranos en honda confusión.
   -Este- dijo uno de los generales más antiguos y prestigiosos- es un asunto que debe tratarse despacio y sin apasionamientos.

(George H. White, Lucha a muerte. Colección "Luchadores del Espacio", Editorial Valenciana. 1958)

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OJOS PRIMITIVOS

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     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).

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Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
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(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

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FINAL

Cuando el amor solo sea
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ceniza de Luna.

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