Ir al contenido principal

¿Crimen o accidente?


 -Ha sido con atropina -murmuró pesadamente-. Un envenenamiento fulminante e irremediable.
   (...)
   -Todo debió suceder a causa de una terrible confusión -exclamó poco a poco-. Mi mujer tomaba estupefacientes ¿no lo sabías? y era desordenada en su vida interior. La atropina figuraba entre el revoltijo de pequeños frascos, porque alguien se la recomendó como poderoso estimulante. Esta noche...
   Una luz de secreta incredulidad llenaba las pupilas de Valderrey.
   -¿Crees que con la atracción de la fiesta era oportuno acudir en busca de la vida ficticia de una droga? -preguntó acusador.
   -Habíamos sostenido una discusión desagradable y trascendental, que por una vez le robó a Elsa el humor -repuso Gabriel con trágica sencillez-. Sí, comprendo que buscara el falso placer de la cocaína y también que vertiera excesiva cantidad en el vaso; incluso que no se preocupara de asegurarse acerca de la autencidad del contenido ansiado.
   Joaquín se puso en pie nervioso, dando algunos paseos por la estancia.
   -¿He de creerte? -preguntó luego deteniéndose junto a él.

(Trini de Figueroa, Cenizas, Colección Rosaura, Editorial Bruguera, 1953)
  

Comentarios

  1. La definición "desordenada vida interior" me sugiere una lenceria desastrosa, claro, por eso se daba a toda clase vicios. Y lo de la "conversación desagradable y trascendental" me deja en ascuas. ¿Quizás quiso convencerla de que debía dejar la cocaína para sustituirla por la lectura de La crítica de la razón pura?
    Creo que nunca lo sabremos, estimado Jorge Ordaz.

    ResponderEliminar
  2. ¡Uy!, él tiene una mirada y esa postura de sus manos que dice: ¡Bien!, ya no tengo que hacerlo yo.

    ¿Es la intención lo que cuenta?, aunque no se lleve a cabo.
    Y ella, eso de rebujar el wisky con las pastillas ¡qué difícil pone el caso!.

    Jeje, un beso.

    ResponderEliminar
  3. Todo un misterio, Amaltea y L.N.J. Siempre nos quedará la duda.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Políticos mejores y peores

P. ¿Queres decir que toda política es un juego sucio y que se la debería dejar en manos de los sinvergüenzas? ¿Te unes a la banda de los que dicen que el mundo sólo de salvará por un cambio del corazón? ¿Es eso?

R. No. Sólo digo que hoy los políticos dependen del apoyo de las masas, y que en consecuencia son representativos del hombre medio de su país y de su tiempo, a veces un poco mejores, a veces algo peores. Si fueran mucho mejores o mucho peores, no tendrían éxito, porque jamás serían aceptados por las masas (...) Esto significa que si estás muy por encima de la media en comprensión y sensibilidad, es probable que no seas capaz de hacer mucho políticamente, en el sentido estricto de la palabra, porque no tardarás en verte obligado a hacer cosas en las que realmente no crees, lo que significa que en la práctica fallarás, pues es imposible hacer bien algo si no se cree totalmente en lo que se está haciendo...

(W. H. Auden, El prolífico y el devorador. Traducción de Horacio Vázquez…

El Centauro

Maurice de Guérin, nacido en 1810 en el castillo albigense de Caylar, en Andillac, y muerto en el mismo lugar poco antes de cumplir los veintinueve años, es uno de los más exquisitos poetas románticos franceses. Su obra, póstuma, es tan breve como corta fue su vida. Jules de Goncourt dijo que entre los poetas modernos solo Maurice de Guérin hizo el hallazgo de una lengua para hablar de los tiempos antiguos. También fue elogiado, entre otros, por Sainte-Beuve, Remy de Gourmont, Rilke y Mauriac.
En julio de 1954 se publicó en Albi (Tarn), en la Imprimerie Coopérative du Sud-Ouest, un librito de 44 páginas, en octavo, con su poema en prosa más celebrado, "Le Centaure", en el que un viejo compañero de Quirón, llamado Macareo, expone al adivino Melampo sus pensamientos sobre el paso del tiempo y evoca con nostalgia su vigorosa juventud. El poema fue dado a conocer por George Sand en 1840 en la Revue des Deux Mondes. 
La edición incluye, además del texto original, la traducción …

De Anaïs Nin a Nicolás Guillén, con un interludio musical.

En los diarios tempranos de Anaïs Nin, escritos en los años veinte, el apellido Madriguera aparece en varias ocasiones. Paquita y Enric Madriguera eran dos hermanos catalanes, músicos precoces y amigos del compositor hispanocubano Joaquín Nin Castellanos, padre de Anaïs y de Joaquín Nin-Culmell, compositor como su padre. Ambos se alojaron en varias ocasiones en casa de Anaïs. Paquita fue una reconocida pianista, que más tarde se casaría con el guitarrista Andrés Segovia. Enric era violinista y tras empezar una prometedora carrera como intérprete clásico, al llegar Estados Unidos se pasó a la música moderna con gran éxito. Al frente de su banda se hizo famoso como compositor de canciones y bailables de ritmos latinoamericanos, compitiendo en este ámbito con su compatriota Xavier Cugat. El figuerense había empezado su carrera profesional en La Habana, donde se había criado y formado también como violinista.
Una de las canciones más recordadas de Enric Madriguera es "Adiós", co…