Ir al contenido principal

Tocando el xilofón



    La pelirroja Marjorie Georgia Ann estaba en el suelo, sobre una piel de leopardo. Se cubría con un pantalón negro muy ceñido y una blusa verde. Sus pies estaban desnudos. Había puesto seis copas delante de ella. Cada una de las copas contenía un licor. Manejaba con la diestra una cucharilla con la que golpeaba las copas arrancándoles un tañido. De esta forma había logrado un instrumento musical que quería remedar un xilofón.
(...)
    Cliff cerró la puerta y miró a la pelirroja.
    La joven apoyó las palmas de las manos en el suelo, a su espalda, y sus senos se irguieron.
    -Acércate, Cliff.
    -¿Y si él viene?
    -A quién tienes miedo, a él o a mí?
    -A ninguno de los dos.
    -Pruébalo, valiente.
    Cliff echó a andar hacia la joven.
    Entonces ella se levantó y puso los brazos en jarras.
    -¿Desde cuándo me quieres, Cliff?
    La nuez de Everly bailó en la garganta. Miraba a la joven sin decir nada.

(Keith Luger, Masacre en Florida, Bruguera, Colección Servicio Secreto, 1964)   


 

Comentarios

  1. Uff, muy romántico y atrevido. Y tan sencillo, que aún gusta más.

    Gracias

    ResponderEliminar
  2. Magnífico texto. Una descripción precisa. No soy aficionado al cine pero me imagino el recorrido de la cámara.
    Salud
    Francesc Cornadó

    ResponderEliminar
  3. Economía de medios se le llama a eso.
    Saludos.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Un milagro de san Salvador de Horta

"Dos casados vizcaínos traxeron desde aquel reino a Horta una hija, que era sorda y muda de nacimiento; y poniéndola a los pies del venerable Fray Salvador, les dixo que estuviesen ocho días en la Iglesia orando a Nuestra Señora, y que después hablaría la muchacha. Pasados quatro días habló, pero en lengua catalana, conformándose con el idioma del territorio en que estaba. Entonces viendo hablar a la muda gritaron todos: Milagro , milagro . Pero sus padres como no entendían aquella lengua estaban descontentos, y levantando la voz decían que ellos no querían, ni pedían, que hablase su hija lengua catalana, sino vizcaína; y fueron a Fray Salvador, que le quitase la lengua catalana y le diese la vizcaína. Él les respondió: Vosotros proseguid la oración de los ocho días, que yo también continuaré la mía . Y cumplidos los ocho días, delante de los muchos que concurrieron a ver la novedad, dixo: Amigo, la Virgen Santísima quiere que la niña hable catalán mientras esté en el reino de Cat

Un poema de Raine

    DE MUJER A AMANTE Soy fuego encalmado en agua, una ola que se eleva del abismo. En mis venas la marea atraída por la luna se alza en un árbol de flores esparcidas en espuma de mar.  Soy aire atrapado en una red, el pájaro profético que canta en un cielo reflejado. Soy un sueño antes de la nada, soy una corona de estrellas, soy la forma de morir.   (Kathleen Raine,  Collected Poems 1935-1980 , Allen & Unwin, 1981. Traducción: J.O.)  (Nota: Este blog, como viene siendo habitual en verano, se toma un descanso de aproximadamente un mes. Que pasen un buen y saludable verano.)  

Álvarez Flórez

Hace unos días me enteré, por el artículo publicado en El Periódico ("Muerte de un traductor", de Silvia Cruz Lapeña) de la muerte, a finales del pasado mes de abril, de José Manuel Álvarez Flórez. Había nacido en Cangas del Narcea (Asturias) en 1939, aunque pronto se trasladó a Barcelona donde desarrolló durante décadas una ingente labor como traductor del inglés. A mediados de los años setenta se dio a conocer como narrador con Autoejecución y suelta de animales internos (Júcar, 1975) y  Girar de anarcos (Muchnik, 1981), dos novelas en la línea experimental en boga en aquela época. Más tarde publicaría El delirio de Conan y otros relatos (Muchnik, 1990).    Como traductor trabajó para varias editoriales, entre las que se cuentan, a parte de Muchnik, Acantilado y Anagrama. Tradujo a un gran número de autores: Faulkner, Scott Fitzgerald, Steinbeck, Capote, Doris Lessing, E. M. Foster, Vonnegut, Bukowsky, John Kennedy Toole, Le Carré, Oliver Sacks, Tom Wolfe, etc. La Bibli