Ir al contenido principal

Tocando el xilofón



    La pelirroja Marjorie Georgia Ann estaba en el suelo, sobre una piel de leopardo. Se cubría con un pantalón negro muy ceñido y una blusa verde. Sus pies estaban desnudos. Había puesto seis copas delante de ella. Cada una de las copas contenía un licor. Manejaba con la diestra una cucharilla con la que golpeaba las copas arrancándoles un tañido. De esta forma había logrado un instrumento musical que quería remedar un xilofón.
(...)
    Cliff cerró la puerta y miró a la pelirroja.
    La joven apoyó las palmas de las manos en el suelo, a su espalda, y sus senos se irguieron.
    -Acércate, Cliff.
    -¿Y si él viene?
    -A quién tienes miedo, a él o a mí?
    -A ninguno de los dos.
    -Pruébalo, valiente.
    Cliff echó a andar hacia la joven.
    Entonces ella se levantó y puso los brazos en jarras.
    -¿Desde cuándo me quieres, Cliff?
    La nuez de Everly bailó en la garganta. Miraba a la joven sin decir nada.

(Keith Luger, Masacre en Florida, Bruguera, Colección Servicio Secreto, 1964)   


 

Comentarios

  1. Uff, muy romántico y atrevido. Y tan sencillo, que aún gusta más.

    Gracias

    ResponderEliminar
  2. Magnífico texto. Una descripción precisa. No soy aficionado al cine pero me imagino el recorrido de la cámara.
    Salud
    Francesc Cornadó

    ResponderEliminar
  3. Economía de medios se le llama a eso.
    Saludos.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Cuando se apaga la luz

"Ningún hombre es listo cuando una mujer apaga la luz".

(Barry Sullivan en Mujer inteligente, 1948, de Edward A. Blatt. Guion de Alvah Bessie y otros).

Diálogo entre un tirano y un poeta en torno a la literatura

-Bueno, a ver, ¿qué haces?
-Perdona, Schiavón, estaba pensando en voz alta.
-No, si por mí, puedes seguir.
-Le daba vueltas a la retórica.
-¿...?
-Es que yo entiendo que la literatura -y creo que todo es literatura- se nutre de tres componentes que, por orden de importancia, son: la retórica, la sensibilidad y la inteligencia.
-Desmenuza, por favor.
-Entiendo por retórica el dominio del lenguaje; por sensibiliodad, la capacidad de sorprenderse y fabular; por inteligencia el saber ordenar lo escrito.
-Arnaldo..., me da la sensación de que todos los que habláis de literatura decís excactamente lo mismo.
-Siempre se dice lo mismo.
-Entonces, ¿por qué estamos perdiendo el tiempo?
-Tú no ganas ni pierdes el tiempo.
-Bueno, era una forma de expresarme.
-Exactamente..., como todo. La literatura es el catálogo de las formas de expresarse.
-Luego... ¿todas las obras dicen lo mismo?
-Se diferencian en el número de palabras que necesitan para decirlo y en el orden que se establece entre ellas.

Incierta Fritillaria

La historia de la Fritillaria en Gran Bretaña es igualmnente incierta. Es seguro que se cultivaba allí en 1597, y posiblemente hacia 1578 (en realidad los nombrs de esta planta no se fijaron tan pronto, y a veces no está claro de qué planta se habla). Por otro lado, el primer registro de la planta en el mundo natural data de 1736, y hasta eso es anómalo, nadie afirma haber vuelto a verla hasta 1776, una fecha muy tardía para una nativa británica auténtica, sobre todo para una tan llamativa, inconfundible y atractiva. En otras palabras, quien considere nativa la Fritillaria deberá reconocer que las distintas generaciones de botánicos de los siglos XVII y XVIII se pusieron de acuerdo para no mencionarla en absoluto, una confabuilación solo comparable a la de la NASA cuando simuló los aterrizajes de estadounidenses en la Luna, supuestamente en los días que les quedaban libres en la tarea de vigilar los artefactos alienígenas de Roswell.

(Ken Thompson, ¿De dónde son los camellos? Creencia…