Ir al contenido principal

Rayos mortíferos



La nave descendía ahora suavemente debajo de ellos, los dos amigos no veían más que grandes amontonamientos de rocas, sin la menor vegetación ni el más leve vestigio de agua. Si Júpiter había tenido vida propia, debió ser bastante millares de siglos. Lo cierto era que en la actualidad no quedaba de aquella vida el más leve rastro.
(...)
La nave acababa de tocar suelo. Marcel se soltó de donde estaba asido y se dejó caer entre las rocas, procurando que el golpe contra el suelo no fuese demasiado violento. A pesar de todo, tuvo que soportar un fuerte choque, que le dejó un par de segundos inmóvil sobre la superficie.
(...)
Casi al mismo tiempo un fuerte resplandor les dejó cegados por unos instantes. Era el "rayo de la muerte", lanzado a gran potencia, que estaba volatilizando la nave que acababan de abandonar.
-¿Qué te parece? ¿He tenido vista, Davis?
-¡Excelente, muchacho! ¡Caramba! ¡Dónde estaríamos si no hubiésemos evacuado a tiempo!
-Esos "rayos de la muerte" son terriblemente destructores, pero tienen la ventaja sobre las bombas atómicas que se puede estar al lado y no pasa nada si no se es alcanzado directamente por el fuego. Esto permite que los objetivos se puedan precisar mucho más, sin destruir lo que no interese.
-¡Buen momento para conferencias científicas! -gruñó Davis.

(Roy Silverton, Enemigo invisible, Ediciones Toray, Colección Espacio, 1960)

Comentarios

Entradas populares

Un poema de Raine

    DE MUJER A AMANTE Soy fuego encalmado en agua, una ola que se eleva del abismo. En mis venas la marea atraída por la luna se alza en un árbol de flores esparcidas en espuma de mar.  Soy aire atrapado en una red, el pájaro profético que canta en un cielo reflejado. Soy un sueño antes de la nada, soy una corona de estrellas, soy la forma de morir.   (Kathleen Raine,  Collected Poems 1935-1980 , Allen & Unwin, 1981. Traducción: J.O.)  (Nota: Este blog, como viene siendo habitual en verano, se toma un descanso de aproximadamente un mes. Que pasen un buen y saludable verano.)  

Un milagro de san Salvador de Horta

"Dos casados vizcaínos traxeron desde aquel reino a Horta una hija, que era sorda y muda de nacimiento; y poniéndola a los pies del venerable Fray Salvador, les dixo que estuviesen ocho días en la Iglesia orando a Nuestra Señora, y que después hablaría la muchacha. Pasados quatro días habló, pero en lengua catalana, conformándose con el idioma del territorio en que estaba. Entonces viendo hablar a la muda gritaron todos: Milagro , milagro . Pero sus padres como no entendían aquella lengua estaban descontentos, y levantando la voz decían que ellos no querían, ni pedían, que hablase su hija lengua catalana, sino vizcaína; y fueron a Fray Salvador, que le quitase la lengua catalana y le diese la vizcaína. Él les respondió: Vosotros proseguid la oración de los ocho días, que yo también continuaré la mía . Y cumplidos los ocho días, delante de los muchos que concurrieron a ver la novedad, dixo: Amigo, la Virgen Santísima quiere que la niña hable catalán mientras esté en el reino de Cat

Álvarez Flórez

Hace unos días me enteré, por el artículo publicado en El Periódico ("Muerte de un traductor", de Silvia Cruz Lapeña) de la muerte, a finales del pasado mes de abril, de José Manuel Álvarez Flórez. Había nacido en Cangas del Narcea (Asturias) en 1939, aunque pronto se trasladó a Barcelona donde desarrolló durante décadas una ingente labor como traductor del inglés. A mediados de los años setenta se dio a conocer como narrador con Autoejecución y suelta de animales internos (Júcar, 1975) y  Girar de anarcos (Muchnik, 1981), dos novelas en la línea experimental en boga en aquela época. Más tarde publicaría El delirio de Conan y otros relatos (Muchnik, 1990).    Como traductor trabajó para varias editoriales, entre las que se cuentan, a parte de Muchnik, Acantilado y Anagrama. Tradujo a un gran número de autores: Faulkner, Scott Fitzgerald, Steinbeck, Capote, Doris Lessing, E. M. Foster, Vonnegut, Bukowsky, John Kennedy Toole, Le Carré, Oliver Sacks, Tom Wolfe, etc. La Bibli