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Rayos mortíferos



La nave descendía ahora suavemente debajo de ellos, los dos amigos no veían más que grandes amontonamientos de rocas, sin la menor vegetación ni el más leve vestigio de agua. Si Júpiter había tenido vida propia, debió ser bastante millares de siglos. Lo cierto era que en la actualidad no quedaba de aquella vida el más leve rastro.
(...)
La nave acababa de tocar suelo. Marcel se soltó de donde estaba asido y se dejó caer entre las rocas, procurando que el golpe contra el suelo no fuese demasiado violento. A pesar de todo, tuvo que soportar un fuerte choque, que le dejó un par de segundos inmóvil sobre la superficie.
(...)
Casi al mismo tiempo un fuerte resplandor les dejó cegados por unos instantes. Era el "rayo de la muerte", lanzado a gran potencia, que estaba volatilizando la nave que acababan de abandonar.
-¿Qué te parece? ¿He tenido vista, Davis?
-¡Excelente, muchacho! ¡Caramba! ¡Dónde estaríamos si no hubiésemos evacuado a tiempo!
-Esos "rayos de la muerte" son terriblemente destructores, pero tienen la ventaja sobre las bombas atómicas que se puede estar al lado y no pasa nada si no se es alcanzado directamente por el fuego. Esto permite que los objetivos se puedan precisar mucho más, sin destruir lo que no interese.
-¡Buen momento para conferencias científicas! -gruñó Davis.

(Roy Silverton, Enemigo invisible, Ediciones Toray, Colección Espacio, 1960)

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Cuando se apaga la luz

"Ningún hombre es listo cuando una mujer apaga la luz".

(Barry Sullivan en Mujer inteligente, 1948, de Edward A. Blatt. Guion de Alvah Bessie y otros).

Diálogo entre un tirano y un poeta en torno a la literatura

-Bueno, a ver, ¿qué haces?
-Perdona, Schiavón, estaba pensando en voz alta.
-No, si por mí, puedes seguir.
-Le daba vueltas a la retórica.
-¿...?
-Es que yo entiendo que la literatura -y creo que todo es literatura- se nutre de tres componentes que, por orden de importancia, son: la retórica, la sensibilidad y la inteligencia.
-Desmenuza, por favor.
-Entiendo por retórica el dominio del lenguaje; por sensibiliodad, la capacidad de sorprenderse y fabular; por inteligencia el saber ordenar lo escrito.
-Arnaldo..., me da la sensación de que todos los que habláis de literatura decís excactamente lo mismo.
-Siempre se dice lo mismo.
-Entonces, ¿por qué estamos perdiendo el tiempo?
-Tú no ganas ni pierdes el tiempo.
-Bueno, era una forma de expresarme.
-Exactamente..., como todo. La literatura es el catálogo de las formas de expresarse.
-Luego... ¿todas las obras dicen lo mismo?
-Se diferencian en el número de palabras que necesitan para decirlo y en el orden que se establece entre ellas.

Incierta Fritillaria

La historia de la Fritillaria en Gran Bretaña es igualmnente incierta. Es seguro que se cultivaba allí en 1597, y posiblemente hacia 1578 (en realidad los nombrs de esta planta no se fijaron tan pronto, y a veces no está claro de qué planta se habla). Por otro lado, el primer registro de la planta en el mundo natural data de 1736, y hasta eso es anómalo, nadie afirma haber vuelto a verla hasta 1776, una fecha muy tardía para una nativa británica auténtica, sobre todo para una tan llamativa, inconfundible y atractiva. En otras palabras, quien considere nativa la Fritillaria deberá reconocer que las distintas generaciones de botánicos de los siglos XVII y XVIII se pusieron de acuerdo para no mencionarla en absoluto, una confabuilación solo comparable a la de la NASA cuando simuló los aterrizajes de estadounidenses en la Luna, supuestamente en los días que les quedaban libres en la tarea de vigilar los artefactos alienígenas de Roswell.

(Ken Thompson, ¿De dónde son los camellos? Creencia…