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Rayos mortíferos



La nave descendía ahora suavemente debajo de ellos, los dos amigos no veían más que grandes amontonamientos de rocas, sin la menor vegetación ni el más leve vestigio de agua. Si Júpiter había tenido vida propia, debió ser bastante millares de siglos. Lo cierto era que en la actualidad no quedaba de aquella vida el más leve rastro.
(...)
La nave acababa de tocar suelo. Marcel se soltó de donde estaba asido y se dejó caer entre las rocas, procurando que el golpe contra el suelo no fuese demasiado violento. A pesar de todo, tuvo que soportar un fuerte choque, que le dejó un par de segundos inmóvil sobre la superficie.
(...)
Casi al mismo tiempo un fuerte resplandor les dejó cegados por unos instantes. Era el "rayo de la muerte", lanzado a gran potencia, que estaba volatilizando la nave que acababan de abandonar.
-¿Qué te parece? ¿He tenido vista, Davis?
-¡Excelente, muchacho! ¡Caramba! ¡Dónde estaríamos si no hubiésemos evacuado a tiempo!
-Esos "rayos de la muerte" son terriblemente destructores, pero tienen la ventaja sobre las bombas atómicas que se puede estar al lado y no pasa nada si no se es alcanzado directamente por el fuego. Esto permite que los objetivos se puedan precisar mucho más, sin destruir lo que no interese.
-¡Buen momento para conferencias científicas! -gruñó Davis.

(Roy Silverton, Enemigo invisible, Ediciones Toray, Colección Espacio, 1960)

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Políticos mejores y peores

P. ¿Queres decir que toda política es un juego sucio y que se la debería dejar en manos de los sinvergüenzas? ¿Te unes a la banda de los que dicen que el mundo sólo de salvará por un cambio del corazón? ¿Es eso?

R. No. Sólo digo que hoy los políticos dependen del apoyo de las masas, y que en consecuencia son representativos del hombre medio de su país y de su tiempo, a veces un poco mejores, a veces algo peores. Si fueran mucho mejores o mucho peores, no tendrían éxito, porque jamás serían aceptados por las masas (...) Esto significa que si estás muy por encima de la media en comprensión y sensibilidad, es probable que no seas capaz de hacer mucho políticamente, en el sentido estricto de la palabra, porque no tardarás en verte obligado a hacer cosas en las que realmente no crees, lo que significa que en la práctica fallarás, pues es imposible hacer bien algo si no se cree totalmente en lo que se está haciendo...

(W. H. Auden, El prolífico y el devorador. Traducción de Horacio Vázquez…

Escribir o no escribir

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El Centauro

Maurice de Guérin, nacido en 1810 en el castillo albigense de Caylar, en Andillac, y muerto en el mismo lugar poco antes de cumplir los veintinueve años, es uno de los más exquisitos poetas románticos franceses. Su obra, póstuma, es tan breve como corta fue su vida. Jules de Goncourt dijo que entre los poetas modernos solo Maurice de Guérin hizo el hallazgo de una lengua para hablar de los tiempos antiguos. También fue elogiado, entre otros, por Sainte-Beuve, Remy de Gourmont, Rilke y Mauriac.
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