Ir al contenido principal

Agustí

Ignacio Agustí (1913-1974)


Con motivo de los cien años del nacimiento del escritor Ignacio Agustí, he vuelto a leer su novela más conocida: Mariona Rebull (1944), primera de la serie "La ceniza fue árbol". Dentro de los cánones de la novela tradicional, de corte realista, la novela de Agustí resiste bastante bien el paso del tiempo. Algunas de sus descripciones poseen indudable fuerza y siguen vivas en el imaginario de muchos lectores. Así, por ejemplo, la escena, después del atentado en el Teatre del Liceu, en la que Joaquín Rius sube las escaleras con el cadáver de Mariona en brazos:
"Uno a uno, con seguridad creciente, iba subiendo los peldaños, por la parte de fuera de la alfombra, para sentir la seguridad del contacto. Y al fin del primer tramo, casi en el rellano, se detuvo, porque había oído un rumor de que algo se perdía, que huía cristalinamente; eran golpecillos secos y rotundos, saltarines, sobre el mármol de los peldaños. Se volvió, apenas, y vio cómo iban saltando por los peldaños, hasta ganar el suelo, las perlas del collar. Sintió en la espalda el gran escalofrío."
Estas perlas del collar de Mariona saltando escaleras abajo y, sobre todo, el hecho de subir Rius las escaleras "por la parte de fuera de la alfombra, para sentir la seguridad del contacto", son detalles de  gran narrador.
He leído Mariona Rebull en un ejemplar de la tercera edición (enero de 1945), que le regaló mi padre por el Día del Libro a mi madre cuando aún eran novios. En el interior del mismo he encontrado un recorte del famoso artículo que Azorín escribió en Destino acerca de la novela de Agustí. Dice Azorín, entre otras consideraciones:
"Todo un periodo de la historia de Barcelona ha entrado en nosotros. Y ha entrado con más fuerza, con más emoción, con caracteres más indelebles que en la verdadera historia. Y es porque la poesía vence a la realidad. Por fin, tenemos un novelista."


Comentarios

  1. ¡Qué difícil es la justicia literaria! Sobre todo con los personajes incómodos. Agustí retrató una época, y lo hizo bien, que es más de lo que hacen muchos. A veces (no siempre) hay que aparcar los prejuicios. La literatura, el arte, tiene esa ventaja.

    ResponderEliminar
  2. Te recomiendo, si no la conoces, la biografía "Ignacio Afgustí, el árbol y la ceniza", de Sergi Doria, aparecida este año.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me han hablado bien de ella, Jorge. Gracias. Tomo nota.

      Eliminar
  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  4. Jorge, me gusta mucho como presentas los libros que lees. Dejas la miel en los labios de manera muy humilde.
    Voy a buscar la novela de Ignacio Agustí para leerla.
    Milan Kundera, es "otro" de los míos.

    Gracias

    ResponderEliminar
  5. Gracias, J.N.J. Kundera es un grande.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Finales felices

Brad Pitt: "¿Crees que esta historia tendrá un final feliz?"
Angelina Jolie: "Los finales felices son historias sin acabar."

(Sr. y Sra. Smith, 2005, de Doug Liman. Guion de Simon Kinberg).

Presente continuo

Para una historia de la literatura, el único criterio de valor debe ser el presente, quiero decir, lo que justifica históricamente a un escritor no es su permanencia en el aire de los tiempos sino que su realidad es una especie de presente continuo que lo hace contemporáneo en algunas épocas y lo oscurece en otras. Porque para nadie, en ningún tuempo, hay valores absolutos.

(Ricardo Piglia, Los diarios de Emilio Renzi. Años de formación, Anagrana, 2015).

Luis Romero

Luis Romero (Barcelona, 1916-2009)  a principios de los años cincuenta.

A Luis Romero -de quien este año se cumple el centenario de su nacimiento- le sorprendió la. concesión del Premio Eugenio Nadal de 1951 durante su estancia en Argentina. La Noria era su primera novela (antes había publicado un libro de poemas, Cuerda tensa, y otro de viajes, Tabernas) y describe un día de Barcelona a través de treinta y seis personajes, sin contar otros secundarios o menos relevantes. Ya en su día, Eugenio de Nora destacó la influencia técnica de La colmena de Camilo José Cela y de la traducción al castellano (por José Salas Subirat) de Ulises, de James Joyce. Ambas novelas, que habían sido publicadas en Argentina, estaban muy en boga. Yo añadiría otra posible influencia cinematográfica: La ronde (1950), de Max Ophüls, basada en la obra de Arthur Schnitzler.
La novela de Romero (reeditada recientemente por la editorial Comanegra) combina el realismo objetivista y el monólogo interior. Los personaje…