Ir al contenido principal

Sterne

 Ilustración de Rowlandson para el A Sentimental Journey Through France and Italy, by Mr. Yorick
(Thomas Tegg, Londres, 1809) 


Anteayer, 24 de noviembre, se cumplieron trescientos años del nacimiento del escritor Laurence Sterne. Su nombre se halla asociado a dos obras capitales, Tristam Shandy y Viaje sentimental, ambas radicalmente innovadoras en el momento de su publicación. La primera es una novela excepcional tanto por su contenido como por su forma; la segunda es un delicioso relato con todo el encanto del siglo XVIII, por el que siento una debilidad especial. No me canso de leerla y siempre me sorprende con algo nuevo. Además, es de las pocas obras de las que tengo varias ediciones, en varios idiomas.
Sterne también escribió una brevíma autobiografía, titulada Memoirs of the Life and Familiy of the Late Rev. Mr. Laurence Sterne, Written by Himself, que suele venir, a modo de introducción, en algunos ediciones de sus obras. Son solo unas ocho o nueve páginas que Sterne quiso dejar a su hija Lidia, por si alguna vez sentía la curiosidad de conocer cosas sobre él y su familia. Los datos biográficos fueron completados después de su muerte, acaecida en Londres el 18 de marzo de 1768, en su alojamiento de Old Bond Street. Fue enterrado el 22 de dicho mes, en la parroquia de St. George, en Hanover Square. Tiempo después, dos hermanos masones inscribieron una lápida en la que, equivocadamente, se decía:

Near to this Place
Lies the Body of
The Reverend Laurence Sterne, A.M.
Died September 13th, 1768,
Aged 53 Years.
Ah! molliter ossa quiescant.
    

Comentarios

Entradas populares

Un milagro de san Salvador de Horta

"Dos casados vizcaínos traxeron desde aquel reino a Horta una hija, que era sorda y muda de nacimiento; y poniéndola a los pies del venerable Fray Salvador, les dixo que estuviesen ocho días en la Iglesia orando a Nuestra Señora, y que después hablaría la muchacha. Pasados quatro días habló, pero en lengua catalana, conformándose con el idioma del territorio en que estaba. Entonces viendo hablar a la muda gritaron todos: Milagro , milagro . Pero sus padres como no entendían aquella lengua estaban descontentos, y levantando la voz decían que ellos no querían, ni pedían, que hablase su hija lengua catalana, sino vizcaína; y fueron a Fray Salvador, que le quitase la lengua catalana y le diese la vizcaína. Él les respondió: Vosotros proseguid la oración de los ocho días, que yo también continuaré la mía . Y cumplidos los ocho días, delante de los muchos que concurrieron a ver la novedad, dixo: Amigo, la Virgen Santísima quiere que la niña hable catalán mientras esté en el reino de Cat

Código de señales

Inmersos como estamos estos días en un clima espeso y desagrable de enfrentamientos, confrontaciones y choques de trenes, sería deseable que las partes en conficto aceptaran unas mínimas normas de conducta a fin de evitar daños innecesarios al resto de ciudadanos. Podrían atenerse, por ejemplo, al antiguo Reglamento de señales de la Red Nacional de los Ferrocarriles Españoles, publicado en 1949 en 1948 y que constituye un modelo de claridad y precisión.  Según dicho reglamento, lo primero y principal (Capítulo Primero, "Generalidades") consiste en que: Todos los agentes, cualquiera que sea su categoría, deben obediencia absoluta e inmediata a las señales.    Lo segundo, también de obligado cumplimiento, es la "marcha a la vista": La "marcha a la vista" impone al Maquinista la obligación de ir observando la vía con la máxima atención y de regular la velocidad del manera que pueda detenerlo ante cualquier obstáculo o señal de alto . Entre las señales más imp

Casa de postas

  El día 1 de enero de 1868 los hermanos Goncourt escriben en su Diario :  ¡Vamos, un nuevo año... Todavía una casa de postas, según la expresión de Byron, donde los destinos cambian de caballos! Y a esta casa de postas hemos llegado físicamente agotados, anímicamente hartos, con las mascarillas puestas y el distanciamiento obligado. Sin podernos saludar o abrazar como es debido y con todas las dudas del mundo acerca de lo que nos deparará el futuro más inmediato. Por desgracia, no estamos todos. Faltan viajeros. Porque a lo largo del camino nos han dejado seres queridos, familiares, amigos, a los que siempre echaremos de menos. A ellos nuestro recuerdo emocionado.    Aún así, aquí estamos. A la espera de que lleguen los caballos de refresco. Dispuestos a emprender un nuevo trayecto e impacientes por abandonar este año infausto que ahora termina. Eso sí, aferrados con firmeza a una vaga esperanza y deseando, con más fuerza que nunca, que el nuevo año sea mucho mejor y más saludable.