Ir al contenido principal

Lenguas como palas


"La lengua de un hombre se convierte a veces en la pala que cava su propia tumba".

(Randolph Scott en La calle sin ley, 1955, de Andre de Toth. Guion de Kenneth Gamet y Brad Ward)

Comentarios

  1. Un título muy bueno,

    saludos.

    ResponderEliminar
  2. Perdón, como dice la frase: la lengua de un hombre cava su propia tumba y "sus actos lo entierran".





    ResponderEliminar
  3. Sabias palabras, sí señor.
    Saludos

    ResponderEliminar
  4. Confucio lo habría firmado.
    Me desconcierta que los guapos, que no son valientes, puedan cruzar también la calle. ¿Qué hay al otro lado?

    ResponderEliminar
  5. Hola Amaleta, en el otro lado están los feos, que también la cruzaron.
    Perdón si me entrometí.

    Saludos

    ResponderEliminar
  6. Amaltea,una pequeña broma...
    para mí algunos guapos son feos y algunos feos son guapos. Y lo de valientes, es un tópico. Pero tratándose de "La calle sin Ley": todo vale.

    ResponderEliminar
  7. Guapos, feos, valientes, cobardes...¡cavadores de sus propias tumbas!
    Saludos, Amaltea y L.N.J.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Finales felices

Brad Pitt: "¿Crees que esta historia tendrá un final feliz?"
Angelina Jolie: "Los finales felices son historias sin acabar."

(Sr. y Sra. Smith, 2005, de Doug Liman. Guion de Simon Kinberg).

Presente continuo

Para una historia de la literatura, el único criterio de valor debe ser el presente, quiero decir, lo que justifica históricamente a un escritor no es su permanencia en el aire de los tiempos sino que su realidad es una especie de presente continuo que lo hace contemporáneo en algunas épocas y lo oscurece en otras. Porque para nadie, en ningún tuempo, hay valores absolutos.

(Ricardo Piglia, Los diarios de Emilio Renzi. Años de formación, Anagrana, 2015).

Luis Romero

Luis Romero (Barcelona, 1916-2009)  a principios de los años cincuenta.

A Luis Romero -de quien este año se cumple el centenario de su nacimiento- le sorprendió la. concesión del Premio Eugenio Nadal de 1951 durante su estancia en Argentina. La Noria era su primera novela (antes había publicado un libro de poemas, Cuerda tensa, y otro de viajes, Tabernas) y describe un día de Barcelona a través de treinta y seis personajes, sin contar otros secundarios o menos relevantes. Ya en su día, Eugenio de Nora destacó la influencia técnica de La colmena de Camilo José Cela y de la traducción al castellano (por José Salas Subirat) de Ulises, de James Joyce. Ambas novelas, que habían sido publicadas en Argentina, estaban muy en boga. Yo añadiría otra posible influencia cinematográfica: La ronde (1950), de Max Ophüls, basada en la obra de Arthur Schnitzler.
La novela de Romero (reeditada recientemente por la editorial Comanegra) combina el realismo objetivista y el monólogo interior. Los personaje…