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Identidades


Nací en Alejandría, Egipto. Pero no soy egipcio. Nací en el seno de una familia turca, pero no soy turco. Me enviaron a escuelas británicas en Egipto, pero no soy británico. En mi familia se hicieron ciudadanos italianos y aprendí a hablar italiano, pero mi lengua materna es el francés. Durante los años de mi niñez viví bajo la noción equivocada de que era un chico francés (...) pero no tengo ni una pizca de francés.
Soy africano de nacimiento, todos en mi familia son de Asia Menor, y vivo en Estados Unidos. Y sin embargo, aunque he vivido en Europa no más de tres años, me considero profunda e indeleblemente  europeo, de la misma manera que continúo siendo profunda e indeleblemente judío, aunque no tengo fe en Dios, no conozco un solo ritual judío, y he ido a más iglesias en un año que a sinagogas en una década. A diferencia de mis antepasados los marranos, que eran judíos que proclamaban ser cristianos, me gusta ser un judío entre cristianos, en la medida que puedo pasar for un cristiano entre judíos.

(André Aciman, Alibis: Essays on Elsewhere, 2011)

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Mayo del 68: Una visión

"Estoy convencido de que de no haber sido bueno el tiempo reinante durante el mes de mayo, la revolución no se hubiera podido hacer. Quizás se hubiera reducido a unas cuantas escaramuzas. La lluvia y el frío suelen atenuar los ánimos revolucionarios más que ninguna otra cosa. Sé que esto podrá resultar cínico, pero yo creo que es verdad. La policía de París también compartía mi opinión.  Tengo entendido que los oficiales de la Prefectura se reunían todos los días para estar al corriente de los boletines meteorológicos." Quien así habla es el periodista Jack Hartley, narrador y uno de los protagonistas de la novela El alegre mes de mayo (1971), del escritor estadounidense James Jones.
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Diálogo entre un tirano y un poeta en torno a la literatura

-Bueno, a ver, ¿qué haces?
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-Le daba vueltas a la retórica.
-¿...?
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-Desmenuza, por favor.
-Entiendo por retórica el dominio del lenguaje; por sensibiliodad, la capacidad de sorprenderse y fabular; por inteligencia el saber ordenar lo escrito.
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-Tú no ganas ni pierdes el tiempo.
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-Exactamente..., como todo. La literatura es el catálogo de las formas de expresarse.
-Luego... ¿todas las obras dicen lo mismo?
-Se diferencian en el número de palabras que necesitan para decirlo y en el orden que se establece entre ellas.