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Identidades


Nací en Alejandría, Egipto. Pero no soy egipcio. Nací en el seno de una familia turca, pero no soy turco. Me enviaron a escuelas británicas en Egipto, pero no soy británico. En mi familia se hicieron ciudadanos italianos y aprendí a hablar italiano, pero mi lengua materna es el francés. Durante los años de mi niñez viví bajo la noción equivocada de que era un chico francés (...) pero no tengo ni una pizca de francés.
Soy africano de nacimiento, todos en mi familia son de Asia Menor, y vivo en Estados Unidos. Y sin embargo, aunque he vivido en Europa no más de tres años, me considero profunda e indeleblemente  europeo, de la misma manera que continúo siendo profunda e indeleblemente judío, aunque no tengo fe en Dios, no conozco un solo ritual judío, y he ido a más iglesias en un año que a sinagogas en una década. A diferencia de mis antepasados los marranos, que eran judíos que proclamaban ser cristianos, me gusta ser un judío entre cristianos, en la medida que puedo pasar for un cristiano entre judíos.

(André Aciman, Alibis: Essays on Elsewhere, 2011)

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Entradas populares

Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).