Ir al contenido principal

Balas partisanas


   Fría, sañudamente, Otto Verglunz disparó contra el que estaba más próximo alcanzándole en la nuca y derribándole de bruces.
   El Obergruppenführer apuntó contra el segundo en el preciso instante en que éste se volvía al ver caer a su camarada.
   Otto Verglunz volvió a apretar el gatillo y cayó el segundo de los partisanos.
   Ya se disponía a liquidar al tercero cuando éste, más rápido o mejor entrenado que sus camaradas, se volvió disparando al mismo tiempo.
   La cara del Obergruppenführer se crispó de rabia cuando sintió que las balas del griego le alcanzaban, atravesándole el corazón. Pese a ello, mientras caía, aún trató de apretar el gatillo por tercera vez, pero aún cuando llegó a conseguirlo, su bala se perdió en el cielo, como dirigida a las estrellas.
   Otto Verglunz llegó a ver cómo el griego pasaba junto a él y le apuntaba con el negro cañón de su arma.
   Después lo vio todo rojo, como si la sangre bañara su cerebro al estallarle la cabeza.

(Elliot Dooley, Matar o morir, Ediciones Ceres, Colección Metralla, 1981)


Comentarios

  1. Apreciado señor Ordaz,

    Le escribí un comentario en su apunte de febrero de 2011 sobre el catálogo del Museo Hartkopff. Como no he recibido respuesta, supongo que por alguna razón no le ha llegado a su correo. Se lo reproduzco aquí.

    Estoy realizando un estudio sobre museos anatómicos y me ha sorprendido ver el catálogo que usted ha publicado. Tengo referencias de este museo durante su estancia en Barcelona, pero no del catálogo.

    ¿Podría darme usted algún dato sobre el archivo? El lugar donde lo encontró, si tiene una copia...

    Le estaría muy agradecido si me pudiera ayudar.

    Le dejo mi dirección de correo electrónico. Será más cómodo comunicarnos así que hacerlo en el blog.

    Muchas gracias y perdone por las molestias.

    Cordialmente,

    Enric H. March

    enric.h.march@gmail.com

    ResponderEliminar
  2. Lo siento, pero se me pasó por alto su comentario, de otra manera ya le hubiese contestado.
    Ya le escribiré un e-mail en cuanto encuentre el catálogo.
    Saludos.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Finales felices

Brad Pitt: "¿Crees que esta historia tendrá un final feliz?"
Angelina Jolie: "Los finales felices son historias sin acabar."

(Sr. y Sra. Smith, 2005, de Doug Liman. Guion de Simon Kinberg).

Presente continuo

Para una historia de la literatura, el único criterio de valor debe ser el presente, quiero decir, lo que justifica históricamente a un escritor no es su permanencia en el aire de los tiempos sino que su realidad es una especie de presente continuo que lo hace contemporáneo en algunas épocas y lo oscurece en otras. Porque para nadie, en ningún tuempo, hay valores absolutos.

(Ricardo Piglia, Los diarios de Emilio Renzi. Años de formación, Anagrana, 2015).

Luis Romero

Luis Romero (Barcelona, 1916-2009)  a principios de los años cincuenta.

A Luis Romero -de quien este año se cumple el centenario de su nacimiento- le sorprendió la. concesión del Premio Eugenio Nadal de 1951 durante su estancia en Argentina. La Noria era su primera novela (antes había publicado un libro de poemas, Cuerda tensa, y otro de viajes, Tabernas) y describe un día de Barcelona a través de treinta y seis personajes, sin contar otros secundarios o menos relevantes. Ya en su día, Eugenio de Nora destacó la influencia técnica de La colmena de Camilo José Cela y de la traducción al castellano (por José Salas Subirat) de Ulises, de James Joyce. Ambas novelas, que habían sido publicadas en Argentina, estaban muy en boga. Yo añadiría otra posible influencia cinematográfica: La ronde (1950), de Max Ophüls, basada en la obra de Arthur Schnitzler.
La novela de Romero (reeditada recientemente por la editorial Comanegra) combina el realismo objetivista y el monólogo interior. Los personaje…