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Una cápsula del tiempo

"Santa Eufemia.- Familia albergada en una barraca construída con materiales extraídos de las ruinas y de tan reducidas dimensiones, que ni siquiera puede contener el miserable mobiliario de sus moradores." (De una fotografía de Carlos Trampus. La Ilustración Artística, nº 1.416, 1909)

Entresaco de un montón de viejos ejemplares de La Ilustración Artística un número al azar. El 1.416, de 15 de febrero de 1909. En la portada una reproducción de "El pan nuestro", óleo original de Luis Masriera. En páginas interiores: "La vida contemporánea", por la condesa de Pardo Bazán; "Ultimo amor", cuento de Pedro Pourrot (con dibujo de Mas y Fodevila); necrológica de "Cátulo Mendes":

Una muerte trágica ha arrebatado a ese poeta ilustre, una de las más eminentes figuras de la literatura francesa contemporánea. En la madrugada del 8 de este mes fue hallado su cadáver, horriblemente destrozado, en el túnel de Saint Germain, en los alrededores de París. El poeta había pasado el día en la capital, y en el tren de media noche regresaba a la quinta que en aquel pueblo habitaba. Supónese que Mendes se quedó dormido, y en un momento en que el tren iba muy despacio, despertóse de pronto, creyó que había llegado a la estación y se dispuso a bajar , en el preciso instante en que el convoy entraba en el túnel, contra cuya pared debió estrellarse...

Sigue: "La vida actual en las costas de Calabria (de fotografías de Carlos Trampus); "Ladrón de amor", continuación de la novela original de Marc Mario (ilustraciones de Sardá); "Megaspelión: El monasterio más famoso de Grecia", por A. E. Johnson.
Anuncios: Jarabe Delabarre (facilita la salida de los dientes); Vino Aroud (el más poderoso regenerador); Remedio de Abisinia Exibard (catarro-asma-opresión); Leche Antefélica o Leche Candés (pureza del cutis); Pilules Blanchard (al ioduro de hierro inalterable); Agua Léchelle hemostática (contra flujos, apocamientos, anemia, esputos de sangre...): Papel Wlinski (soberano remedio para la rápida curación de afecciones del pecho, bronquitis, romadizos, reumatismo...). Etc.

Comentarios

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Políticos mejores y peores

P. ¿Queres decir que toda política es un juego sucio y que se la debería dejar en manos de los sinvergüenzas? ¿Te unes a la banda de los que dicen que el mundo sólo de salvará por un cambio del corazón? ¿Es eso?

R. No. Sólo digo que hoy los políticos dependen del apoyo de las masas, y que en consecuencia son representativos del hombre medio de su país y de su tiempo, a veces un poco mejores, a veces algo peores. Si fueran mucho mejores o mucho peores, no tendrían éxito, porque jamás serían aceptados por las masas (...) Esto significa que si estás muy por encima de la media en comprensión y sensibilidad, es probable que no seas capaz de hacer mucho políticamente, en el sentido estricto de la palabra, porque no tardarás en verte obligado a hacer cosas en las que realmente no crees, lo que significa que en la práctica fallarás, pues es imposible hacer bien algo si no se cree totalmente en lo que se está haciendo...

(W. H. Auden, El prolífico y el devorador. Traducción de Horacio Vázquez…

Escribir o no escribir

Por lo tanto, escribir que se querría escribir, ya es escribir. Escribir que no se puede escribir, también es escribir. Una manera como cualquier otra de llevar a cabo el vuelco que da pie a tantos propósitos audaces: hacer de lo periférico el centro, de lo accesorio lo esencial y de la arenilla la piedra angular. Sabía por lo tanto lo que tenía que hacer: dar una especie de golpe de mano mediante el cual había que conseguir otorgar una existencia ficticia a unos libros que no existen realmente y, gracias a ello, conferir una existencia real al libro que trata de esos libros ficticios. Un proceder en suma que se asemeja al que conduce al cogito cartesiano: en el momento preciso de dar fe de mi ineptitud para la escritura me descubría a mí mismo escritor, y de la ausencia de mis obras fallidas se nutriría éste. Hermoso ejemplo de esa estrategia del quien-pierde-gana, de esa proeza dialéctica que convierte una acumulación de fracasos en un camino hacia el éxito. ¡No será que no nos han…

Luciérnagas en la noche

Eric Chapman contempló la esfera de su reloj de pulsera.
Se incorporó paseando por el amplio despacho. Se aproximó al ventanal. Desde allí se apreciaba una panorámica de la ciudad de Los Ángeles. Era como un gigante devorado por luciérnagas. Los destelleantes luminosos de neón dominaban la oscuridad de la noche.

(Adam Surray, El caso del cadáver secuestrado. Editorial Bruguera, 1982).