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El Más Grande Caracol


En la ciudad de Farsante
provincia de Miententodos
nació entre barro y lodos
un caracol arrogante...

El enorme caracol - veinte y tres metros de largo- tras viajar por varios países apareció un buen día en la ría de Bilbao. Allí le salen al paso diez vapores armados con cañones que tratan de hundirlo, pero el gran caracol acaba con los barcos y, cruzando tierra y mar, llega hasta Nápoles y escala el Vesubio. Vuelve el caracol a España y en Murcia hace estragos en la huertas. Luego, costeando, sube hasta Valencia, donde hace gran destrozo de buñoleros y chufleros. Un catedrático propone atacar al molusco con plomo derretido arrojado desde un globo aerostático. Molesto el caracol con la treta se marcha de Valencia, atraviesa Barcelona y, finalmente, se para en Cardona, frente a la montaña de sal. A un chico se le ocurre tirarle un grano de sal, y logra que el caracol suelte la baba y profiera un estridente chillido. Viendo que aquello puede matarle la gente empieza a llenarle la boca de sal, hasta hacerlo reventar. Todo éll se vuelve agua, quedando la concha vacía. La concha la compró inglés, y

A Londres se la llevaron
por su horrenda dimensión
y una gran exposición
dentro la concha formaron  

Y así termina la "Gran historia de los hechos y estragos del más grande caracol que se ha visto en el mundo"; y así la cuenta J. F. Q. en el romance impreso a mediados del siglo XIX, y que se vendía en Reus, en la librería "La Fleca" de Vda. Juan Grau Gené, calle Aleus, 1.

Comentarios

  1. Muy ingenioso. Deberían reeditarse esos tesoros. Seguro que venderían mucho más de lo que los editores actuales imaginan.

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  2. Me temo que en la era del twitter va a ser difícil volver a los pliegos de cordel, pero gracia, no les falta.

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OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).

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Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

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FINAL

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un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

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