Ir al contenido principal

Moratín en Londres

Retrato de Leandro Fernández de Moratín, por Goya

En 1792 emprendió Leandro Fernández de Moratín un viaje por diversos países de Europa que habría de durar cinco años. Los cuadernos de viaje que dejó escritos son un documento importante para conocer las impresiones de un ilustrado español ante la realidad política, social y cultural de los países visitados. Las Apuntaciones sueltas de Inglaterra reúnen cuatro cuadernos en los que Moratín nos muestra de una forma fragmentaria sus pensamientos sobre la Inglaterra de su tiempo y, en particular, sobre Londres.
El autor de La comedia nueva nos habla acerca de todo un poco: los teatros, los clubes, el servicio del té, los coches y las posadas, los pies de las inglesas, las caricaturas, los museos, el carbón de piedra, los entierros, el culto al dinero, o la tristeza de los domingos ("Las tiendas están cerradas, no se vende nada por las calles, desaparecen la mayor parte de los coches, no hay teatros ni otro espectáculo... Y ¿qué hace la inmensa población de esta gran ciudad en tan santos días? Murmurar, putear y emborracharse...").
Pero lo que más puede sorprender hoy en día es el implacable y tópico antisemitismo que muestra a la hora de juzgar a los vendedores callejeros judíos: 
"Sus caras, sus barbas, su ademán, su traje asqueroso, la voz lúgubre cuando pregonan, todo anuncia en ellos la sordidez, la mala fe, la mohatra, la avaricia... Este es su oficio: engañar, mentir...". Se pregunta Moratín qué lleva a estas gentes a ser tan "canallas" en un país, como Inglaterra, donde "no se les marca, como en otras partes, donde no se les encierra en barrios; donde nadie disputa con ellos de creencia". Y concluye su diatriba: "Esto, y las usuras escandalosas, su avaricia, su asquerosidad, su abatimiento indigno, y los demás vicios que por necesidad acompañan a este género de vida, les hacen odiosos, aquí como en todas partes, y disculpa el horror con que el vulgo de otras naciones oye su nombre".

Comentarios

  1. Moratín tiene un lado muy amargo que se expresa también en su correspondencia. Recuerdo también, de sus apuntes sobre Inglaterra, su admiración por las hospederías inglesas en comparación con las ventas españolas.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  2. Todos los ilustrados tienen sus sombras, el reverso de las luces.
    Saludos.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Un milagro de san Salvador de Horta

"Dos casados vizcaínos traxeron desde aquel reino a Horta una hija, que era sorda y muda de nacimiento; y poniéndola a los pies del venerable Fray Salvador, les dixo que estuviesen ocho días en la Iglesia orando a Nuestra Señora, y que después hablaría la muchacha. Pasados quatro días habló, pero en lengua catalana, conformándose con el idioma del territorio en que estaba. Entonces viendo hablar a la muda gritaron todos: Milagro, milagro. Pero sus padres como no entendían aquella lengua estaban descontentos, y levantando la voz decían que ellos no querían, ni pedían, que hablase su hija lengua catalana, sino vizcaína; y fueron a Fray Salvador, que le quitase la lengua catalana y le diese la vizcaína. Él les respondió: Vosotros proseguid la oración de los ocho días, que yo también continuaré la mía. Y cumplidos los ocho días, delante de los muchos que concurrieron a ver la novedad, dixo: Amigo, la Virgen Santísima quiere que la niña hable catalán mientras esté en el reino de Catal…

Kerouac

Ayer se cumplieron cincuenta años de la muerte del escritor norteamericano Jack Kerouac, la gran estrella del firmamento beat. De hecho, el comienzo de la llamada "generación beat" puede datarse en 1957, al amparo de la publicación de su novela En la carretera y el lanzamiento del Sputnik por la Unión Soviética (de aquí la palabra beatnik que a partir de entonces definiría a los jóvenes rebeldes y disidentes culturales).
Se diría que el éxito mató a la generación beat prácticamente desde su inicio. De la noche a la mañana aspirantes a escritores considerados impublicables ocuparon las páginas de las revistas, fueron entrevistados en la radio e incluso salieron en televisión. El fenómeno fue fulgurante, pero duró poco. La cosecha fue escasa, pero auténtica. Sobre todo hubo poetas, muchos poetas. Narradores pocos, y que hayan quedado todavía menos: solo Kerouac y su mentor William S. Burroughs, aunque en rigor el autor de El almuerzo desnudo no pertenece a la misma "gene…

Portentosas lluvias

Según reza el subtítulo de Mil y una curiosidades (Barcelona, c. 1930) se trata de un "Archivo de cosas raras muy convenientes. Algo de todo. Noticias que no contiene ningún diccionario. Libro de utilidad y recreo. Agradable lectura para hombres y niños. Asuntos tratados sencillamente, sin alardes científicos ni pedantescos". Su autor, aunque no conste en la portada, fue el periodista y humorista aragonés Julio Víctor Tomey, autor, entre otras obras, de dos libritos cómicos: Cuadernicos baturros y Prosica baturra.
El volumen II de Mil y una curiosidades -que me facilitó mi amigo Josep Mª Sans- contiene un batiburrillo de noticias curiosas sobre diversos temas, desde el velocípedo al paragranizo pasando por el modo de ordeñar las vacas por medio de la electricidad. Incluye también referencias a algunos libros antiguos y raros, como Prodigiorum ac ostentorum chronicon, infolio publicado en Basilea en 1557, por "el sabio profesor de Heidelberg Teobaldo Wolffhar, que escri…